EL LADO OSCURO DE CÁNCER

Todos tenemos un lado malo, y tú, no vas a ser la excepción…

Sabemos que CÁNCER es un signo que se agobia y sufre y se esconde tras su caparazón cuando se siente en peligro, si, pero ¿qué hay de su lado más oscuro? Ningún signo es ningún santo así que aquí está tu dosis de maldad, chico o chica Cáncer.

Este es el lado oscuro del signo Cáncer…

¿En ocasiones, te vuelves gruñón, susceptible y calculador ante la vida?

Sí, y mucho. Tu planeta es la luna, de ahí viene ese carácter lunático que todos los cangrejos soléis tener. Lo mismo puedes estar riéndote a carcajadas como si no hubiera un mañana que llorando a mares y sumergido en la más profunda depresión. Así eres, variable y con balanceos emocionales bipolares.

Te puede llegar a irritar absolutamente todo. Desconfías de la vida porque tienes miedo al dolor, y prefieres atacar antes de ser atacado, cazar a ser cazado.

Puedes ser la persona más feliz en un instante de tu vida pero en cuanto te ahogas con algún problema, por mínimo que sea, maldices tu presente, te quejas y te vas a las profundidades sin freno. Al rato, cuando has tocado fondo, te recuperas, y, probablemente, todo vuelve a ser normal, como si nada hubiera pasado. Al tiempo, vuelve a ocurrir lo mismo. Así es tu vida, llena de vaivenes con tus estados de ánimo.

La gente que te acaba de conocer piensa que eres tímido y reservado pero sólo eres prudente con algunos por miedo a que utilicen información en tu contra.

No se te olvidan las cosas desagradables que han dicho de ti, lo sabes. Si en algún momento sale a la luz algo del pasado lo recuerdas como si lo hubieses vivido hace unas horas. Eres capaz de reabrir el asunto porque para ti, nada está cerrado definitivamente.

Y mucho más cuando les ocurren a tus enemigos. No es justo que todo te pase a ti ¿no?, así que cuando ves que alguien está hundido te acercas a “socorrerlo”.

En muchas ocasiones, eres de los que arriesga sin temor a nada, te lanzas aunque sepas que vas cuesta abajo y sin frenos y no miras a los dos lados antes de saltar y eso a veces pasa factura. Pero, tú, tienes que intentarlo todo. ¿No hay mucho que perder no?