EL LADO OSCURO DE VIRGO

Todos tenemos un lado malo, y tú, no vas a ser la excepción…

Virgo es conocido por decir las cosas como son, sin cortarse, y eso es bueno, un gran atributo, pero también tiene un pequeño lado oscuro que no todos conocen aunque ya estamos nosotros para desvelarlo

Este es el lado oscuro del signo Virgo…

¿Eres negativo, estás obsesionado con los detalles y te encanta juzgar y criticar?

Sí, sobretodo, lo último. Sabes que tienes una lengua viperina cuando quieres y además piensas que, no hay nada de malo en la crítica, ya sea constructiva o destructiva. La cuestión es criticar. Punto.

Dices que tienes sentido del humor, y que quizás a veces sobrepasas de alguna manera la línea entre el humor ingenioso y el humor negro, y si, es cierto, puedes llegar a humillar al máximo a quien quieras con un sólo comentario “gracioso”.

Otra cosa a tener en cuenta si tu lado oscuro se muestra es que no tienes tacto para explicar las cosas, ni tacto, ni buenas formas, ni diplomacia. Para nada. Si te despertaste con el modo “sarcasmo on”, mejor que nadie te pida un consejo porque el resultado será que lo darás, claro que si, pero a tu manera (es decir, de forma sangrienta) y que alguien acabará llorando a solas después, y no serás tú, evidentemente.

En tus días malos, esos días en los que la buena vibra no está de tu lado y sólo está presente tu lado más oscuro eres de los que hieres y huyes, pero siempre te quedas cerca para asegurarte de haber causado el daño deseado.

Las cosas deben de estar en el lugar dónde las colocaste y sabes perfectamente si alguien las ha movido un milímetro de su sitio. No toleras que nadie agarre lo que es tuyo sin permiso y no tardarás en hacer un drama si lo hacen.

Si algo te entra por los ojos en una primera toma de contacto, te entra, si no, tendrá que esforzarse mucho para que le des una segunda oportunidad. Si conocieras al mayor capo de la mafia y te diera una buena sensación, mantendrías hasta la muerte que es una buena persona.

Te asusta la enfermedad y además, te obsesionas demasiado con tu salud, tanto que eres capaz de gastar tu dinero en terapias de medicina alternativas, falsos brujos o modas alimenticias.