Es posible, Leo, que tú seas un loco del amor y un romántico de la vida, pero la realidad es que a veces el propio amor te asusta porque te hace ser mucho más vulnerable. Tú siempre quieres transmitir esa imagen de seguridad, de fuerza, de confianza y la verdad es que cuando demuestras tu romanticismo, todo eso se va a la mierda. Por eso, normalmente, prefieres mantenerte al margen y a menos que no sientas algo fuerte por alguien, no sueles ir demostrando tus emociones. Pero una vez que encuentres a esa persona, querrás mostrar todo tu amor al mundo como si no hubiera un mañana. Cuando estás soltero/a, Leo, eres más reservado, pero cuando empiezas a sentir algo por alguien, toda tu vida se convierte en la película más romántica de Hollywood.

Cuando estás enamorado, ya no te importa lo que los demás piensen de ti. No te importa que piensen que eres vulnerable o que eres un romántico de la vida. Incluso, Leo, cuando te enamoras, deja de importante la atención que recibas de los demás y empieza a importante única y exclusivamente la atención que recibes de esa persona en especial. Es la única atención que necesitas.

Eres el león de la jungla, eres un auténtico animal feroz capaz de pisar a cualquiera y de rugir cuando la gente no te hace caso.

Pero cuando te enamoras, te enganchas a esa persona. Sigues siendo el león, pero ahora sacar a la luz el león familiar, un león que depende muchísimo de lo que siente por otra persona.

Cuando te enamoras, Leo, dejas de ser tan terco, pero solo y exclusivamente porque quieres que tu pareja sea feliz. No quieres ser un impedimento ni un peso más con el que tenga que cargar. Su felicidad empieza a tener prioridad sobre la tuya. Esto es muy importante, Leo, porque cuando te enamoras dejas de ponerte a ti mismo el primero. Ese puesto ahora lo ocupa la persona que te ha robado tu corazón. Y por esta misma razón, Leo, aprendes a no tomarte las cosas tan en serio y a dejar que alguien más tenga el control.

Te cuesta muchísimo reconocer tus errores y no te gusta que te vean fallar. Eres cabezota, Leo, reconócelo, no pasa nada. Estás tan seguro de ti mismo y de tus decisiones que cuando te equivocas crees que quedarás en ridículo si reconoces que no llevas la razón. Cuando te enamoras, todo esto cambia, y poco a poco te sientes más cómodo con tus inseguridades. Al sentir que otra persona te ama por ser tal y como eres, empiezas tu también a aceptar tus defectos. Ya no sientes que haya necesidad de ocultarlos y de intentar ser perfecto 24/7.

Cuando esa persona tan especial entra en tu corazón, Leo, empiezas a dejar que alguien más brille por una vez y por fin deja de importante que te quiten la atención.