Cuando te encabronas, tu boca es la que se encarga de destrozar a tu oponente.

Eres buena onda Géminis y no sueles atacar a menos que veas gestos feos hacia ti por parte del resto pero cuando lo haces, ¡sálvese quien pueda! En serio… Gritos, gritos y más gritos, a veces ni siquiera se te entiende. Te metes en un bucle de lágrimas, lamentos y alaridos, tienes tanta rabia y tanta furia dentro que quieres hacer todo a la vez y tus palabras incluso pueden llegar a ser inentendibles. Pero si el mundo aún no sabes qué es lo que has dicho en ese momento se lo digo yo: el insulto más suave que habrá salido de tu boca será “imbécil”, te habrás cagado en todo lo que se mueve mil y una vez, y habrás amenazado con volverte el más malo del mundo por todo el daño que te han hecho. Es el momento Géminis, y tú lo sabes.

Eres la impulsividad hecha humana sí, y además no tienes un ápice de paciencia, en el momento de tu encabronamiento máximo lo único que quieres hacer es destruir la autoestima de quien se enfrentó contigo. Y te da igual por donde atacar, no puedes medir tus palabras, no piensas en la magnitud de nada… Sólo después te arrepientes, pero no de la verdad dicha si no, quizás, de las formas. Tienen que entenderte un poco, no tienes filtro, y te defiendes como una fiera si te sientes atacado. Eres una fiera para todo, para lo bueno y para lo malo y eso ya deberían de saberlo. No es nuevo.