Hay tristezas que no avisan, se impregnan como la humedad, te hacen preguntarte un montón de cosas y a la vez nada. Es como si no estuvieras aquí, tu alma se va, se queda tu cuerpo agotado emocionalmente. Ese cuerpo que sólo anda por inercia, pero al que hace mucho tiempo le dejaron de importar tantas cosas. Hablo de ese dolor que te hace sentir un hueco en el estómago y que por más que intentes llenarlo, no es suficiente. ¿De qué forma cada signo del zodiaco se hace el fuerte aunque esté destruído por dentro? Quizás no se note, pero estás luchando todos los días por ganarle la batalla a ese horrible fantasma. 

Aries

Un grito desesperado, eso es lo que Aries exige cuando la rabia se vuelve su mejor compañía. Está tan lleno de dolor que se enoja por todo, no sabe cómo canalizar las emociones que se vuelven nudos en la garganta. Cuando está lidiando con algo fuerte, se aferra a su lado impulsivo, quiere salvarse de una forma desesperada y su energía se convierte en el mejor de los abrigos. De pronto, lo ves haciendo una y mil cosas, porque no quiere parar, porque sabe que en el momento en el que lo haga se puede romper, y le aterra no tener la suficiente valentía para superarlo. Aries, ten cuidado o alguien que no tiene la culpa de nada saldrá lastimado. No es que seas cruel, es que prefieres vestirte de tu ego antes de darle más armas al otro para que te hagan pedazos. Aries, intenta salir a caminar, gritar todo lo que puedas al aire libre, deja que toda esa rabia se vaya, tu esencia no merece ensuciarse de esa manera. 

Tauro 

¿Has escuchado eso de que a dónde va uno cuando no quiere estar en ninguna parte? Tauro, muchas veces se siente así, perdido, como si tuviera una enorme carga en la espalda que no lo deja respirar. Es tanto su dolor que las lágrimas ni se asoman, ya se secaron, ya se convirtieron en días tristes, silenciosos y con la esperanza de que mañana todo esté mejor. Es el signo que prefiere aislarse, porque no quiere convertirse en la carga para nadie, incluso se ha vuelto un experto en fingir sonrisas, sólo aquél  que de verdad le preste atención con detalle se dará cuenta que está pidiendo auxilio, ya no puede más, pero lo calla. Es más fácil salir con los amigos, olvidarse de todo con un par de copas. Es mejor eso, que decir que ya no puede con tanta grieta, que necesita ayuda porque sus mañanas le pesan, las tardes se le hacen eternas y las noches se han vuelto perfectas para que el insomnio haga de las suyas. 

Géminis

Lo que más le molesta a Géminis, es que la gente le diga que lo siente de una forma tan banal. Es desesperante que lo digan porque no han estado en su lugar y muchos se atreven a minimizar lo que le sucede. Es un signo al que le cuesta abrazar el dolor, porque siente la presión del otro, porque se supone que debería sonreír, debería ser un cúmulo de energía sin rumbo, la persona que siempre sabe qué hacer y si no busca la forma de romper la rutina. ¿Suena mágico no? Ojalá Géminis tuviera esa capacidad, ojalá no tuviera que llorar a escondidas e ir callando todo lo que lo lástima. A veces,  busca un alivio en la música, en la letra de su canción favorita, en la pintura, el baile, en cualquier cosa que lo ayude a romper con la rutina y le devuelva la fe. Su mente es cruel, lo lleva a imaginar un montón de escenarios en los que todo marcha mal y ahí es cuando se siente frustrado, inquieto, con ganas de tirar la toalla, pero no dice nada, hasta que llega el momento en el que el vaso derrama la última gota. 

Cáncer 

Sí, Cáncer tiene buenos sentimientos, te puede perdonar, pero algo con lo que no va a ceder, es cuando esa persona sabía que le iba a doler y de todos modos lo terminó haciendo. Es un signo que conoce a la perfección el arte de disimular cuando no quiere que descubran su tristeza. Es el signo que confía que a la mañana siguiente se sentirá mejor, así que prefiere llorar hasta quedarse dormido y hacer como que no pasó nada. Ese es Cáncer, se encierra en sus emociones, se hace el fuerte y conforme avanza el tiempo se va llenando la vida de responsabilidades que no le corresponden. Puede estar más roto que nunca, pero no deja de ayudar al otro. Quizás, es una manera desesperada de decir que ya no puede más. En realidad siente mucho, todo le afecta y muchas veces quisiera ser la persona a la que levantan y no la que siempre está ahí para levantar a otros. Es poderoso, pero tiene grietas que pocos conocen y ahí es cuando su sensibilidad puede hundirlo, escondiendo tanto dolor detrás de una sonrisa. 

Leo 

Hay días en los que a Leo se le sale todo de las manos, en los que no se reconoce, se siente triste, cansado y desesperado. Es ahí cuando sus emociones pueden estallar, porque se guarda tanto, que llega un punto en el que lo único que quiere es respirar profundo y huir de todo. Lo malo es que no lo dicen, al contrario, se mantienen ocupados para no pensar tanto, una manera de pausar el dolor, pero tarde o temprano vuelve. Regresa como una llamarada incontrolable, que grita que se está derrumbado, pero lo que mejor sabe hacer es sonreír, así que no va a bajar la guardia. Dicen que no siempre se calla para guardar silencio, a veces, lo haces por paz, porque quieres sentirte bien contigo mismo y tratar de encontrar una solución. Ese es Leo, al final siempre sale adelante, porque es valiente, inteligente, con un montón de capacidades, para lograr lo que quiera en la vida. Sin embargo, cuando siente que va perdiendo la batalla cree que todo es un sueño, que todas sus metas se van a quedar en la nada y ahí es cuando la ansiedad se vuelve su mejor compañía. 

Virgo 

Dicen que la soledad es peligrosa, porque una vez que haces las paces con ella, se vuelve adictiva. Eso es lo que le pasó a Virgo, en el momento que descubrió a mitad de la noche que nadie más le ayudaría a superar un dolor. Así que se aferró a sí mismo, a su resiliencia, a su dignidad y las ganas que tiene de salir adelante. Sin embargo, es complicado fingir que todo está bien. Llega un momento en el que Virgo se siente consumido, porque se obsesiona para que todo salga perfecto y en su desesperación por tener todo bajo control se olvida de lo que realmente es importante. A veces, Virgo, lo único que necesita es verse frente al espejo y repetirse que todo estará bien. Tiene el poder de reconstruirse, no quiere que nadie venga a solucionarle la vida, pero no estaría mal que una compañía verdadera decida quedarse a su lado, en lo que pasa la tempestad. 

Libra 

A veces, no tienes ganas de hablar con nadie, lo único que quieres es volver a reencontrarte, intentar volver a tu punto medio, pero es muy enredoso. Sobre todo, cuando se trata de Libra, tiene un lado muy sensible, tanto que cuando menos piensa ya está lidiando con problemas que no le corresponden. Es importante que se dé un espacio para alejarse de todos, porque toda esa carga apaga su luz, sus pasiones, los sueños que tiene en puerta. La tristeza de Libra es la que se disfraza de desesperanza, cuando empieza a encontrarle lo negativo a todo, es porque la apatía no lo deja avanzar. Es muy probable que se sienta influenciado por la vibra que lo rodea, de ahí que es muy importante que no incluya en su círculo a gente que no vale la pena, que le resta mucho más de lo que aporta. Un Libra triste se refugia en los libros, en la música, en todo lo que le ayude a desconectarse de la realidad. Quizás, ya es hora de aceptar que no siempre puede y que está bien pedir un poco de ayuda. 

Escorpio 

Nunca vas a entender cuántas noches de desvelo, lágrimas, desesperanza, le ha costado a un Escorpio seguir adelante. Porque la mayoría de las personas que tocan a su puerta, se quedan con la imagen que el otro crea, sin siquiera conocerlo. Es un signo que se ha vuelto experto en hacerle creer a la gente que todo está bien. Pues, ha descubierto que es muy simple disfrazar las espinas que no lo dejan avanzar con una personalidad fría e impetuosa. Escorpio acepta que el otro lo vea como alguien muy valiente, como esa persona que nunca tiene problemas, pero sí mucha gallardía para todo lo que se le atraviese en la vida. Dicen que es manipulador y controlador, está bien, que la gente diga lo que quiera. Porque no piensa compartir su profundo nivel de empatía con cualquiera, no tiene tiempo para callar bocas, prefiere que sus acciones lo digan todo. Pero que tenga ese nivel de madurez emocional no quiere decir que no tenga momentos en los que sólo necesita una mano para seguir. 

Sagitario 

La gente cree que porque Sagitario es una persona de carácter fuerte, no tiene sentimientos débiles que lo hacen querer salir huyendo de todo. A menudo, se esfuerza el triple en disfrazar todo su dolor en felicidad. Esa es una de las razones por las que Sagitario siempre va contra reloj, porque quiere mantenerse con una actividad tras otra. Esconde sus heridas en un montón de actividades sociales, en trabajo productivo, en fiestas, en viajes. A veces, un Sagitario excesivo y extremista, es el más triste, el que se esfuerza el triple en reír a carcajadas, pero por dentro su corazón está más sombrío que nunca. Pocos son los que perciben la tristeza en su mirada, porque no se detienen a observar que nunca quiere parar y que cuando sienten que el silencio los acompaña no ven la manera de llenar todo de ruido. Hay una parte de él que se aterra de estar solo, quiere huir de sus pensamientos. 

Capricornio 

Sí, el dolor físico se puede volver una piedra en el zapato, pero el emocional te aprieta la garganta hasta que no puedes más. Hay momentos en los que Capricornio lo único que quiere es una oportunidad, vivir ese respiro que es capaz de llenarlo de energía y que lo invita a no rendirse pase lo que pase. Quizás, muchos no lo noten, pero todas las mañanas hace un esfuerzo por continuar, por sonreír, por seguir esforzándose, aunque muchas veces le pese la vida. A veces, Capricornio, puede ser muy testarudo y eso lo usa a su favor, para huir de lo que le está diciendo su corazón, no se detiene aunque la tristeza le implore que lo haga. Su inspiración es el trabajo, ser mejor, deja sus penas en una larga jornada, en lo exhausto que queda y así es como ha podido seguir avanzando. Cuando en realidad lo único que necesita es una palabra de aliento, un abrazo o simplemente una compañía aunque se queden en silencio. Eso haría la diferencia entre su felicidad y hacerse pedazos. 

Acuario 

Sí, tal vez no es una persona que vaya como libro abierto. A veces, Acuario prefiere ponerse su capa de frialdad y no ir por la vida derrochando amor, porque sabe que hay gente que no lo valora, y que por más que digan que lo entienden, son contados los que realmente se ponen en su lugar. Es por ello que con el paso de los años ha aprendido a vivir el duelo en silencio, se traga todo lo que lo altera y huye de la realidad. Sus emociones hierven por salir, pero Acuario las mantiene bajo llave. Entonces, la gente sólo conoce al despreocupado, al que supuestamente se deja llevar en todo. El que no le teme a los riesgos, el que siempre está en busca de algo nuevo e intenta encontrarle todo lo positivo a todo. Ese es el Acuario que se merece la gente que no lo valora, porque no está dispuesto a poner su sensibilidad en unas manos que lo único que harán es romperla. Por eso finge, por eso no te deja ver más allá, ya otras veces ha abierto las puertas y resultó horrible.  

Piscis

La verdad es que Piscis ya ni siquiera recuerda las tantas veces en las que se queda mirando algo y se pierde en sus pensamientos. Su seriedad es la que esconde mucho, la que guarda secretos no compartidos, pero que le rasgan el alma en cada paso. Quiere estar bien, pero el pasado llega a su mente de la nada y ahí es cuando las piezas empiezan a derrumbarse. De pronto, Piscis se siente en una espiral, por más que intenta salir termina en donde mismo, quiere algo que lo motive a continuar, a ganar fuerza, a demostrar que aún no pierde la esperanza de lograr todo lo que un día soñó. Piscis, siente que la ansiedad lo domina, quiere estar bien, pero su mente le dice otra cosa y ahí es cuando empieza a dejar de lado proyectos importantes. Esa es una señal clave de que no está bien, porque deja de hacer lo que le gusta y se aleja, no quiere saber nada de nadie. El problema es que se espera que pase el mal rato, y a veces, es peor.