Con Leo todo es una aventura, todo. Tiene una energía que a veces puede resultar cargante para personas que son más tranquilas o que no llevan un ritmo de vida frenético. A Leo la tranquilidad le mata lentamente y es complicado verle tranquilamente sentado en el sofá sabiendo que hay muchísimas cosas por hacer. Porque Leo siempre tiene que hacer muchísimo.

Amar a Leo quizás no sea tan complicado como hacerlo con otros signos, el problema es saber seguir su ritmo, eso es realmente lo complicado. Al León o a la Leona siempre le pasa algo, siempre hay algún drama que revolotea a su alrededor, parece que atrae la energía de forma muy intensa, lo peor es que atrae las buenas y las malas… Y lo peor también es que se involucra muchísimo en todo… Y aunque esté a tu lado, su alrededor puede ser un caos.

Es complicado amar a Leo porque tiene un pronto fuerte, un genio y un carácter imposible de “domar”, porque si tiene que decirte las cosas claras lo hará, porque será demasiado sincera/o, a veces incluso llegando a hacer algo de daño, porque no sabe cerrar la boca a ninguna injusticia y porque si todo explota puede encararse a ti y sí, soltar algún que otro insulto que te deje de piedra. Pero esa es sólo su parte más oscura, después, cuando las cosas van bien todo se transforma, se convierte en la persona más generosa del mundo, te a una atención que ni tu madre te daría, se quemaría por ti una y mil veces… Después, dejarle de amar va a ser complicado…