Cada signo del Zodiaco tiene su forma de enfrentarse al dolor. Cada uno sufre a su manera. Unos prefieren callarse y tragar hasta que no pueden más. Otros, en cambio, son de los que optan por hablar de ello para que al final no termine doliendo más de la cuenta. Así es cómo se relaciona Escorpio y el dolor:

Cuando Escorpio está pasando por una situación dolorosa, de angustia o de asfixia emocional, lo paga con todo el mundo. No lo hace adrede, no lo hace para llamar la atención. No quiere montar espectáculos ni hacer el drama de su vida. Escorpio toca fondo más que nadie. La sensación de creer que el mundo se cae bajo sus pies es muy mala para alguien con tantas emociones internas. Escorpio llora. Muchísimo. Mucho más de lo que nadie se imagina. Mucho más de lo que le gustaría inspirar. Toca fondo de verdad. A lo grande. Dejando la huella bien impresa en el piso.

Y sin querer, influye en los demás. Paga el dolor que siente con su gente más cercana. No quiere, le duele en el alma, pero no lo puede evitar. No entiende lo que pasa. Las preguntas sin respuesta hacen que su cabeza vuele y que su coherencia se quede en el rincón del olvido. Escorpio en temas de dolor máxima, puede llegar a saborear perfectamente los toques del infierno. De la oscuridad. Suena muy dramático, sí… pero es la verdad.

Ahora bien, de la misma forma que toca fondo máxima, renace con mucha más fuerza de la que ya tenía. Es el maldito ave fénix. Lo hace, cuando recuerda quien es. Cuando se vuelve a dar cuenta de lo que vale. Ahí, vuelve a ser Escorpio en estado puro. Y no, ya no habrá nada que le frene ni le haga caer de nuevo.