ESCORPIO Y EL DOLOR

Cuando Escorpio está pasando por una situación conflictiva, de angustia o de asfixia emocional, lo paga con el mundo. No lo hace adrede, no lo hace para llamar la atención. No quiere montar espectáculos baratos ni hacer el drama de su vida. Escorpio, toca fondo. Más que nadie. La sensación de creer que el mundo se cae bajo sus pies es muy mala para alguien con tantas emociones internas. Escorpio llora. Muchísimo. Mucho más de lo que nadie se imagina. Mucho más de lo que le gustaría inspirar. Toca fondo de verdad. A lo grande. Dejando la huella bien impresa en el piso.

Sin querer, influye en los demás.

Paga el dolor que siente con su gente más cercana. No quiere, le duele en el alma, pero no lo puede evitar. No entiende lo que pasa, las preguntas sin respuesta hacen que su cabeza vuele y que su coherencia se quede en el rincón del olvida. Escorpio, en temas sede angustia máxima, puede llegar a saborear perfectamente los toques del infierno. De la oscuridad. Suena muy dramático, sí… pero es la verdad.

Ahora bien, de la misma forma que toca fondo máxima, renace con mucha más fuerza de la que ya tenía. Dejando a todo el mundo de piedra. Lo hace, cuando recuerda quien es. Cuando se vuelve a dar cuenta de lo que vale. Ahí, vuelve a ser Escorpio en estado puro. Y no, ya no habrá nada que le frene ni le haga caer de nuevo.

2018-01-07T11:33:08+00:00