PISCIS Y LAS RUPTURAS AMOROSAS

El Pez y las rupturas. Las rupturas y el Pez. ¿Cómo podrían faltar en la vida de alguien como lo es Piscis?

Piscis se caracteriza por ser la naturalidad hecha persona. En su vida tiene que existir de todo. Un poquito de amor, de risas, de drama, de peleas, de desamor, de enemistades… de todo. Si no, no sería Piscis. Cuando el Pez es víctima de una ruptura algo traumática, tiene que sacar todo lo que lleva dentro. Gritar, llorar, maldecir lo que necesite, y todo a los cuatro vientos. Le importa una mierd* lo que puedan opinar los demás. Le importa un bledo lo que la gente opine o piense de sus arrebatos, Piscis necesita desahogarse por completo. A partir de ahí, viene un camino difícil: volver a ser feliz.

Piscis tarda tiempo en curar sus heridas, pero lo consigue. Aunque tarde, aprende despacio. Necesita a su gente como apoyo más cercano, necesita hablar todo lo que pueda o más. Piscis no quiere quedarse en casa llorando por los rincones y autocastigándose por haber experimentado una ruptura amorosa. Piscis, primero busca respuestas. Su intuición hace todo el trabajo sucio, la verdad. Si hay una razón escondida de por medio, la descubrirá, eso seguro. Y el segundo paso, es aprender. A no mirar atrás, a dejar el pasado en el pasado y a saber hacer de su presente un nuevo futuro. Piscis, al final del todo, intuía que podría pasar. Y si el pez lo intuye, acierta. No falla.