Eres un torbellino con todo lo que te rodea Géminis, y cuando llegas a un sitio, todo el mundo lo siente, lo nota… Nadie puede atarte o inmovilizarte, de hecho, ni siquiera tú puedes agarrarte a ti misma/o.

Es cierto que hay mucha gente que no te entiende, pero a ti te pasa exactamente lo mismo, ni siquiera tú eres capaz de comprender por qué pasan por tu mente toda esa clase de pensamientos tan deprisa, por qué puedes pasar de tener imágenes del pasado al presente con tanta facilidad, o por qué te imaginas ese futuro tan loco a veces.

Tu cabeza es como una batidora donde metes todos y cada uno de los momentos que has pasado en la vida y agitas sin parar. Todo es un aprendizaje Géminis, pero a menudo tú quieres saberlo todo ya, aquí, ahora, no tienes esa paciencia para saborear cada uno de los momentos que pasas y deberías tener claro que a veces, el saber puede traer consuelo pero, el saber demasiado, puede ser tu perdición.

No todo el mundo puede seguir tu ritmo de vida, arrasas allá donde vas y te gusta llamar la atención a tu manera. Nunca por lo que tienes, siempre por lo que eres. Un ser alegre, que brilla con luz propia, que no necesita a nadie en su vida para ser feliz y que sólo quiere bailar y echar las sonrisas más bonitas y sinceras del planeta. Tienes un millón de facetas, te adaptas a cualquier cosa y ¿por eso te llaman falso? Nah, Géminis, la envidia es muy mala… Todo estará bien…