Cuando estás teniendo un ataque de nervios, Sagitario, tu ansiedad se manifiesta en tu estado físico. Acumulas tanta tensión que al final puede pasarte factura a nivel muscular. Cuando estás nervioso/a, no dejas que tus nervios se exterioricen de ninguna forma y al intentar ocultarlos es cuando generas más tensión en tu cuerpo. Y Sagitario, eso no es bueno ni para tu cuerpo ni para tu mente. Intentas siempre que todo el mundo te vea una persona positiva, feliz, con ganas de comerse el mundo y aunque por dentro no sea así, tú intentas sonreír sea como sea.

En la vida también tiene que haber momentos para la reflexión, para la tristeza, para llorar o para estar de los nervios. No intentes ocultarlo más porque al final va a ser peor el remedio que la enfermedad y como sigas así va a empezar a dolerte hasta músculos que no sabías que existían.

Y para evitar esto solo hay una solución, Sagitario, y es dejarse llevar por tus sentimientos. Es entendible que no quieras mostrar como te sientes de cara al público y sobre todo con gente con la que no tienes confianza. Pero busca a ese amigo en el que tanto confías, a tu familia o a tu pareja y cuéntale todo lo que te pasa. Saca esos nervios a fuera y no dejes que se acumulen tanto… Intenta compartirlos con alguien y si no puedes, sácalo como sea. Llora, da voces, corre, salta, haz lo que realmente te pida el cuerpo y no lo bloquees más. Quizás para ti no sea lo más fácil, pero será lo mejor a largo plazo… Déjate escuchar y aconsejar, aunque al final seas tú quién tenga la última decisión sobre tus problemas, pero al menos tendrás otra versión y podrás abrir un poco más la mente. Sagitario, ya verás como al final todos esos consejos te ayudan más de lo que crees.