Leo tiene que ir detrás de lo que quiere, no puede frenar, no puede parar, no puede decir “hasta aquí” cuando su corazón siente que no es “hasta ahí”.

Si la Leona o el León quiere tener una conversación contigo buscará como sea la forma de hacerlo. Sus impulsos son increíblemente poderosos y por desgracia, contra ellos no puede hacer nada muchas veces. Ya buscará la forma de verte si quiere verte, ya buscará la forma de encontrarte si quiere hacerlo. Nunca pierde la esperanza, pero lo peor son las ganas irremediables que le entran. Si no te encuentra o no dejas que te encuentre lo pasará muy mal, llorará mucho y seguirá buscando formas y maneras de encontrarte.

Pero todo tiene su final, y las ganas de Leo también empiezan a disminuir a medida que pasa el tiempo y que no sabe nada de ti. Le duele sí, le duele en el alma que desaparezcas de esa forma, pero su ansia también disminuye, y aunque pueda pasarse una semana mal, lo acaba superando. Es cierto que en esa semana se llega a volver loco pero después entra en razón, casi de golpe, y se da cuenta de todo el tiempo que ha perdido, empieza a analizar lo que ha hecho, cómo ha podido anteponer a otra persona antes que a sí misma/o.

Leo lo supera, como siempre hace, pero no sin antes montarse un drama en la cabeza, no sin antes llorar y patalear, y maldecir… Después es cuando se da cuenta de que eso era innecesario, por su bien, y se vuelve a querer más que a nadie en el mundo. Leo renace.