11 COSAS QUE SÓLO ENTENDERÁS SI ERES CÁNCER

Tratas de no acercarte a todas esas cosas que te hacen daño, que no son saludables o que son tóxicas, incluidas las personas… y es tan complicado…

No sabes ni cómo lo haces, pero cuanto peor sea, más tiendes a acercarte, es como si tuvieras un imán, lo estás viendo venir, no te vas a sorprender después, y aún así, es como si tu cuerpo te pidiera aunque sea “tenerlo” una última vez, es una constante batalla entre las ganas y la impulsividad y esa vocecilla (tu conciencia) que te dice: “Espera, espera…no te lances aún”

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Por más que te dices a ti [email protected]: “Tengo que ser más duro con los demás”, las cosas te afectan, y mucho, más de la cuenta

Pero no pasa nada porque tú sacas toda esa fuerza con la que te levantaste, dispuesto a plantarle cara a cualquiera que intente amargarte el día, eso sí, al ratito, cuando alguien te critica, aunque sea incluso de una manera agradable, tu ego se vuelve a hacer añicos… Tus sentimientos, Cáncer, son casi igual de sensibles a una crítica constructiva que a una destructiva.

Poner excusas, que mal se te da, y cómo te cuesta…

Como sabes que si alguien es bueno convenciendo al final lo harás, muchas veces prefieres ni escucharlos, la excusa que no falla: “Estoy enfermo”, quizás sólo quieres quedarte en casa solo e hincharte a comer pizza, pero sabes que eso no le vale a tus amigos, quieren verte… Dentro de poco tendrás que empezar a buscar nuevas excusas, ¡qué dolor de cabeza!

Enamorarte dos veces de la misma persona, ¡por Dios! Ni tú mismo lo entiendes. Es muy fuerte que después de que has llegado a odiar a alguien por lo mal que se portó contigo, de repente, te vuelves a enamorar. Tu línea que separa el amor del odio es tan fina que a veces ni siquiera se ve. Vale, tu corazón ha tenido demasiados vaivenes, pero por eso, deberías aprender, aunque bueno, amar no es nada malo, pero con ojo Cáncer, con mucho ojo.

Y el nominado a la persona que más veces se emocionó este año es: ¡CÁNCER! Si tienes que reír, tu risa es la más fuerte, vamos que nadie se ríe como tú, es que te partes cangrejito, es mortal verte, pero si lloras, básicamente llenarás la habitación de lágrimas, y después tendrás que remar hacia otra porque ya no hay suficiente espacio en la tuya. ¡Ops! Eres intenso en todo, y lo sabes.

Eres muy social, pero tu círculo también es reducido. Es decir, te encanta conocer, te encanta estar con tus amigos, disfrutar, salir, reír, vivir, pero, si de repente alguien nuevo se adentra en ese grupo tan “formado” que ya tienes, te costará al principio aceptarlo. El problema es que a ti muchas veces te cuesta sacar tu esencia con desconocidos, y eso de que de repente alguien nuevo aparezca en tu círculo, en tu espacio, pues vale, estará bien si esa persona es capaz de adaptarse a ti, pero si es un estúpido, lo odiarás tanto a él o a ella, como a quien lo ha traído. “Seremos pocos, pero somos los que tenemos que ser”

Cangrejito, cangrejito…

  • Te tienen que repetir las cosas mínimo mil veces para que te las creas. Vale, está bien, lo reconoces, pero ¿qué hay de malo en que las repitan? Joder, ni que les costara dinero…
  • Tu espacio privado es básicamente un cajón lleno de sentimentalismo. Los que te conocen, te conocen. Cada tarjeta, cada carta, cada billete de metro que tomaste en ese país al que fuiste, ese peluche que te regalaron, cada declaración de amor escrita… ¡TODO! Lo guardas, y de vez en cuando lo miras y lo vuelves a leer con admiración, esos recuerdos son sagrados, y al menos sabes que es algo que nadie te va a quitar.
  • ¿Qué eres demasiado protector? Sí vale, lo reconoces, pero tampoco es para tanto, lo que es tuyo es tuyo, y en vez de que te echen la bronca porque cuidas demasiado que empiecen a pensar qué pasaría si un día dejaras de hacerlo…
  • Sabes que eres rencoroso. Detrás de tu inocente rostro y sonrisa agradable se esconde un gran resentimiento por aquellas personas que te han hecho daño. Es para ti muy difícil olvidar esos momentos difíciles y perdonarlos. Algunas veces hasta te alegras del mal ajeno pero sólo porque lo merecen. Pero cuando ves que tu enemigo toca fondo, corres a socorrerlo con la intención de demostrarle tu alma caritativa, que en el fondo, siempre estuvo ahí, por fuerte que te quieras hacer…

Aunque no lo creas tus amigos, hasta los más duros, te ven como un psicólogo donde desahogarse. Eres demasiado bueno escuchando, pero no lo eres tan bueno para separar, es decir, lo que los demás te cuentan, les pasa a ellos, no a ti. Tener empatía está bien, el problema es cuando haces de sus problemas, los tuyos… ARG!

Por esto y por más, merece la pena ser Cáncer