12 signos, 12 asesinos: el lado más oscuro del Zodiaco

22 Oct 2026 | Novedades, SIGNOS DEL ZODIACO

12 signos, 12 asesinos: el lado más oscuro del Zodiaco

22 Oct 2026

Todos tenemos un lado oscuro, pero hay gente que se tomó el concepto demasiado al pie de la letra. Algunos acabaron en los libros de historia criminal y otros en las portadas de los periódicos de su época. Hoy vamos a repasar a doce asesinos muy conocidos y a colgárselos a cada signo con todo el cariño del mundo. La reputación del zodiaco ya tiene bastante con lo que tiene, así que tampoco vamos a ser delicados con ella.

Que nadie se lo tome a mal, porque aquí no se juzga a nadie por haber nacido un día concreto. Lo que hacemos es buscar en cada historia un rasgo que encaje con el signo y que no sea el típico de siempre. Vas a encontrar sorpresas, contradicciones y algún que otro motivo para cabrearte con nosotros en los comentarios. Sigue leyendo para no perderte nada sobre los asesinos más siniestros del zodiaco. 12 signos, 12 asesinos: el lado más oscuro del Zodiaco.

Aries y Aleksandr Pichushkin (9 de abril de 1974)

Pichushkin mató durante catorce años en un parque de Moscú, y lo hizo siguiendo un plan, no un arrebato como se dice de ti. Elegía a hombres mayores y sin hogar, los invitaba a vodka y llevaba la cuenta en un tablero de ajedrez. Quería llegar a las sesenta y cuatro casillas para batir un récord ajeno, y tú también te picas con quien ni sabe que compites. Por eso, cuando te obsesionas con ganar, conviene que alguien te frene a tiempo.

Lo detuvieron en 2006 porque una compañera de trabajo avisó a su hijo de que había quedado con él y dejó anotado su teléfono. Lo condenaron por cuarenta y ocho muertes, aunque él presumía de sesenta y tres, como quien presume de marca personal. Era un tipo corriente que trabajaba en un supermercado, así que nadie imaginaba lo que apuntaba en su tablero. Tú también escondes tras la sonrisa un afán de ganar que da miedo, aunque lo tuyo se queda en el Monopoly.

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Tauro y H. H. Holmes (16 de mayo de 1861)

Según la prensa de la época, Holmes levantó en Chicago un hotel lleno de pasillos sin salida y habitaciones selladas. Lo hizo justo cuando la Exposición Universal llenaba la ciudad de turistas y de jóvenes que viajaban solas en busca de trabajo. Se estima que varias empleadas y huéspedes desaparecieron allí mientras él seguía sin pagar a sus proveedores. Tú también sabes sacarle partido a un edificio, aunque lo tuyo sea una hipoteca a treinta años y no un laberinto.

Su crimen mejor documentado fue el de su socio Benjamin Pitezel, al que mató en 1894 para cobrar el seguro de vida. Después llevó de ciudad en ciudad a tres hijos de Pitezel, engañando a la viuda, y ninguno de ellos volvió a casa. Un detective lo siguió hasta Boston, donde lo detuvieron, y entonces vendió su confesión de veintisiete asesinatos a un periódico. Te encanta sacar rentabilidad hasta del peor momento, aunque a él lo ahorcaron en 1896 y ahí se acabó el negocio.

Géminis y Jeffrey Dahmer (21 de mayo de 1960)

Dahmer mató a diecisiete hombres entre 1978 y 1991, casi todos en Milwaukee, tras invitarlos a su casa con alcohol o dinero. Los drogaba para que no se fueran, porque lo que más le aterraba en el mundo era volver a quedarse solo. Te llaman de doble cara, pero lo que de verdad te hunde es una casa en silencio y un móvil sin mensajes. Para ti lo importante es que haya alguien al otro lado, aunque no siempre mires quién es.

Los vecinos se quejaban del olor de su piso y él los convencía con una excusa tranquila y bastante razonable. En 1991 convenció a unos policías de que un chico de catorce años, drogado y herido, era su pareja, y se lo llevó. Lo atraparon meses después, cuando un hombre escapó con unas esposas colgando de la muñeca y paró un coche patrulla. Tienes ese don de explicar las cosas con tanta calma que nadie pregunta más, y ahí está justo el peligro.

Cáncer y Lizzie Borden (19 de julio de 1860)

El 4 de agosto de 1892 aparecieron muertos a hachazos Andrew Borden y su mujer Abby en su casa de Fall River. Abby murió en una habitación del piso de arriba y Andrew un rato después, dormido en el sofá del salón. Lizzie estaba en casa con la criada y dijo que había salido al granero, aunque nadie pudo confirmar su coartada. Tú sabes lo que es defender tu casa, y ella sentía que la herencia se le escapaba de las manos.

Su padre era un tacaño con mucho dinero que había cedido propiedades a la familia de su segunda esposa. Días después quemó un vestido que, según ella, estaba manchado de pintura, y la policía lo tomó como una señal. En 1893 un jurado la absolvió en menos de dos horas, y ella se quedó en el mismo pueblo que la miraba mal. Tú prefieres aguantar mil miradas antes que dejar el sitio que consideras tuyo, y ella lo hizo hasta el final.

Leo y Elizabeth Bathory (7 de agosto de 1560)

Bathory era una noble húngara riquísima que, al quedarse viuda, administraba unas tierras enormes y ejercía un poder que casi ninguna mujer tenía. Se la acusó de torturar y matar a cientos de criadas y de jóvenes nobles que habían ido a su castillo a aprender modales. Lo de bañarse en sangre para rejuvenecer es una leyenda posterior que ya no se sostiene. Tú sabes lo que es cargar con una fama que otros han inventado para quedarse con lo tuyo.

El palatino de Hungría la detuvo en 1610 y se tomó declaración a más de trescientos testigos, muchos de ellos criados. Ella ni siquiera pudo presentarse al juicio, donde ejecutaron a varios de sus supuestos cómplices. A ella la encerraron en una habitación de su propio castillo, con una rendija para la comida, y allí murió en 1614. Muchos historiadores creen que la acusación convenía a quienes le debían dinero, y para ti no existe peor castigo que perder la audiencia.

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Virgo y Ed Gein (27 de agosto de 1906)

Todo el mundo te asocia con el orden, pero la granja de Ed Gein en Plainfield era un auténtico desastre. Reconoció haber matado a dos mujeres, la dueña de una taberna en 1954 y la de una ferretería en 1957. Además durante años había desenterrado cuerpos de mujeres del cementerio local, y en su pueblo seguía siendo el vecino más servicial. Hacía arreglos y cuidaba niños, y tú sabes que ser imprescindible para todos es la mejor forma de que nadie sospeche.

Ed creció con una madre muy religiosa y dominante que le repetía que el mundo estaba lleno de pecado. Tras su muerte dejó cerradas las habitaciones de ella tal cual, como si siguiera esperando su aprobación. En 1957 la policía fue a su granja porque el último recibo de la ferretería era de anticongelante y llevaba su nombre. Allí hallaron a la dueña de la ferretería y restos de varias mujeres, y tú también cargas con una voz crítica de la infancia.

Libra y Patrick Kearney (24 de septiembre de 1939)

A ti te llaman indeciso, pero a Kearney le sobraba decisión para llevar dos vidas en cajones que jamás se tocaban. De día era un ingeniero aeroespacial educado y puntual, de los que saludan a todos los vecinos. Esa separación le permitió matar al menos a veintiún hombres durante quince años sin que nadie en su oficina sospechara nada. Tú también guardas a cada persona en su cajón, aunque lo tuyo solo evita que tu familia conozca a tus amigos.

En 1977 supo que la policía le seguía la pista y, en vez de huir, fue a entregarse. Allí confesó veintiocho muertes y, ya con el traje de negociador puesto, se declaró culpable de veintiuna para librarse de la pena de muerte. Hasta con la justicia buscó un punto medio, y esa forma de regatear con las consecuencias es muy tuya. Tú tampoco soportas el conflicto, y la diferencia es que tu manera de evitarlo no deja cadáveres por el camino.

Escorpio y Belle Gunness (11 de noviembre de 1859)

Con Belle olvídate del morbo de siempre, porque lo suyo fue una empresa con un secreto en el centro. Se casó dos veces y los dos maridos murieron en circunstancias raras, con seguros de vida de por medio que ella cobró. Después puso anuncios en los periódicos buscando pareja entre granjeros con dinero y les pedía llevar efectivo y no avisar a nadie. Para ti saber algo que los demás ignoran vale más que cualquier cosa, y ella lo convirtió en negocio.

En 1908 la casa ardió y entre las ruinas aparecieron los cuerpos de sus tres hijos y el de una mujer sin cabeza. Al buscar después en la granja salieron restos de al menos una docena de personas, y se sospecha que hubo muchas más. Aquel cadáver pesaba mucho menos que ella y nunca quedó claro que fuera suyo, así que quizá se esfumó. Durante años hubo gente que juraba haberla visto en otro estado, y tú adoras dejar un último secreto abierto.

Sagitario y Ted Bundy (24 de noviembre de 1946)

Te presentan como el que no se queda quieto, y Bundy llevó eso al extremo recorriendo siete estados con sus crímenes. Confesó treinta asesinatos entre 1974 y 1978, y se sospecha que fueron más, todas mujeres jóvenes que se fiaron de su cara amable. Fingía una lesión con muletas o un brazo escayolado para que le ayudaran a cargar algo, porque sabía cómo caer bien. Esa simpatía de la que presumes tanto es tu mejor pasaporte, y él la usó como llave maestra.

En 1977 se escapó dos veces en Colorado, una saltando por la ventana de la biblioteca de un juzgado. Cuando lo juzgaron en Florida se empeñó en defenderse él mismo, convencido de que podía hablar mejor que cualquier abogado. Aprovechó incluso el juicio para casarse con una admiradora delante del tribunal, porque la ley de Florida lo permitía. Lo ejecutaron en 1989 y tú entiendes mejor que nadie esa confianza ciega en que una buena charla lo arregla todo.

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Capricornio y Harold Shipman (14 de enero de 1946)

Shipman fue el médico de cabecera en el que todo un barrio confiaba, y tú sabes lo que cuesta ganarse una reputación así. Durante más de veinte años inyectó dosis letales de heroína a pacientes mayores, casi siempre mujeres, durante visitas a domicilio. Una investigación oficial concluyó que mató al menos a doscientos quince pacientes, aunque en el juicio solo se juzgaron quince casos. Nadie sospechaba de alguien tan puntual y tan constante, y esa fama vale oro cuando eres Capricornio.

Lo que lo delató fue la avaricia, porque falsificó el testamento de una anciana, Kathleen Grundy, para quedarse casi cuatrocientas mil libras. Su hija, abogada, vio que el documento era una chapuza y alertó a la policía, que exhumó el cuerpo y halló heroína. Lo condenaron en el 2000 por quince muertes y jamás confesó, ni siquiera cuando ya no tenía nada que perder. Tú prefieres aguantar tu versión hasta el final antes que reconocer un error delante de todos.

Acuario y Gary Ridgway (18 de febrero de 1949)

Te presentan como alguien que quiere salvar al mundo, y Ridgway tenía su propia idea de limpiar la sociedad. Entre 1982 y 1998 mató a decenas de mujeres, casi todas en situación de calle o prostitución, en los alrededores de Seattle. Aseguró que lo hacía porque odiaba a esa gente y que se le daba bien porque nadie lo veía venir. Tú amas a la humanidad en abstracto, y él lo retorció hasta no ver personas, solo categorías.

Fue sospechoso desde los ochenta y dio una muestra de saliva a la policía, pero durante años nadie logró relacionarlo. En 2001 una prueba de ADN, tecnología que a ti te encanta, enlazó aquella muestra con varias víctimas y lo detuvieron. Pasó treinta años pintando camiones en la misma empresa y nadie recordaba nada especial de él, algo que a ti te sentaría fatal. En 2003 admitió cuarenta y ocho asesinatos y colaboró con la policía para evitar la pena de muerte.

Piscis y John Wayne Gacy (17 de marzo de 1942)

Te dicen soñador, pero Gacy lo que dominaba era el camuflaje, porque cambiaba de papel según quién tuviera delante. En los suburbios de Chicago era contratista, cargo político de su distrito, voluntario del barrio y payaso de fiestas infantiles llamado Pogo. Esa red de favores y sonrisas le dio acceso a chavales sin dinero a los que ofrecía trabajo en su empresa. Tú también sabes ser lo que cada grupo espera de ti, y la diferencia está en para qué lo usas.

Mató al menos a treinta y tres jóvenes entre 1972 y 1978 y enterró a la mayoría bajo el suelo de su propia casa. Hasta posó sonriente junto a la primera dama de Estados Unidos, que no tenía ni idea de quién era. Lo pillaron cuando desapareció Robert Piest, un chaval de quince años que había ido a hablar con él sobre un empleo. En la cárcel siguió pintando payasos hasta que lo ejecutaron en 1994, sin quitarse del todo la máscara.