Como todo el mundo, Acuario, tú también tienes sus más y sus menos. Por mucho que intentes ir a tu bola y ser feliz, hay veces que no puedes evitar caer en lo negativo. Acuario, reconócelo, tienes tus momentos buenos y tus momentos no tan buenos…

En tu mejor momento, eres la persona más interesante y creativa del mundo, Acuario. Eres capaz de abrir los ojos a cualquiera y así enseñarles una nueva forma de ver el mundo. Tienes un corazón enorme que lucha siempre para eliminar cualquier injusticia y que siempre hace todo lo que puede para ayudar a los demás.

En tus días buenos, Acuario, eres una persona muy inspiradora que siempre apoya y empuja a los demás a ser la mejor versión de sí mismo. Además, tienes un ingenio increíble y gracias a eso, eres capaz de ver lo bueno a todo lo malo que puede estar sucediendo. Eres muy inteligente y eres capaz de poner todas tus ideas en práctica. Eres una persona diferente pero aún así, no tienes ningún tipo de miedo en ser tú mismo y siempre ignoras las opiniones de los demás.

En tu peor momento, Acuario, tu mente se llena de oscuridad y de pensamientos negativos. Te obsesionas con que el mundo está lleno de personas hipócritas y sin corazón. Te quejas de todo y no puedes evitar hablar más de la cuenta. Juzgas a todas esas personas que no están de acuerdo con tus fuertes convicciones. Además, cierras tu mente y no dejas que nadie entre en ella. Te cierras emocionalmente y no permites que nadie se entrometa en tus cosas.

Te niegas a pedir ayuda o a desahogarte, para ti eso es demasiado aburrido y tradicional. Tú necesitas hacer las cosas a tu manera y no dejarás que nadie te corrija ni te dé consejos. Te vuelves crítico tanto contigo mismo como con los demás. Y sí, Acuario, incluso te conviertes en una persona cabezota, incorregible y muy dramática. Pero que llega un punto en el que tú mismo te das cuenta de que no merece la pena estar así.