Los demás se alegran de tenerte en sus vidas, Acuario, porque eres una persona muy especial. Aunque eres un poco impredecible y es difícil para los demás llegar a entenderte, contigo siempre tienen motivos de sobra para no aburrirse. Cuando menos se lo esperan, llegas tú y les sorprendes con tus ideas o con tus planes divertidos.

Pueden pensar que eres alguien introvertido, pero en el fondo te gusta pasar tiempo con los demás y, sobre todo, te gusta compartir tu día a día con personas que sepan valorarte. Tienes un humor muy diferente al de los demás y por eso la gente es feliz cuando te tiene en sus vidas. Porque contigo hacen cosas que no podrían hacer con nadie más.

Contigo, Acuario, la gente puede ser quién le dé la gana ser. Jamás criticarás a nadie por ser diferente porque sabes lo que es sentirse el bicho raro del lugar. Tú defiendes la variedad, defiendes que la gente sea como quiera ser. Es más, te encanta conocer a personas que no siguen modas ni normas, personas con mucha personalidad. Tú creces a base de escuchar las opiniones de los demás y te encanta intercambiar tus pensamientos con el resto del mundo.

La gente se alegra de tenerte cerca porque contigo se sienten libres. No eres de esos que depende de los demás o que está siempre de los demás porque necesita atención. No eres alguien que vaya agobiando a los demás con sus dramas o con sus problemas. Tú eres alguien que siempre va a su bola y que deja que los demás también vayan a la suya. No es ese amigo que siempre está encima de ti, preguntándote y agobiándote con diferentes movidas. Para nada, lo que realmente valoras, Acuario, es que la gente esté ahí en los momentos importantes y que sepan respetar tu espacio.

La gente te valora y te quiere porque siempre se siente a gusto a tu lado. Porque tienes algo, Acuario, que haces que todo el mundo se sienta especial cuando están cerca de ti.