ARIES Y LAS RUPTURAS AMOROSAS

Romper el corazón de Aries es algo más que jugar con fuego.

Es arder literalmente en el infierno. Aries lo da todo en sus relaciones, no deja nada a la imaginación. Se deja la piel y no desiste. Aunque se presenten miles de problemas por el camino, busca solución. Siempre. Pero cuando tiene que hacer frente a una ruptura amorosa, la cosa cambia. No quiere perder los nervios, pero no puede. Arde por dentro. Le hierve la sangre y su mundo en esos momentos… es un caos.

Si es una ruptura amistosa, no hay problema.

Eso quiere decir que ambas partes han dialogado y han decidido que terminar es lo mejor para que no exista mal rollo. Pero si la ruptura le pilla por sorpresa, de forma rastrera y no haciendo justicia a todo lo que ha hecho, Aries estalla. Intentará evadirse del mundo, hacer otras cosas, salir más, quedar con sus amistades a todas horas… pero no podrá. Aries, en el fondo, quiere respuestas, justicia y… ¿por qué, no? venganza. Si te la mereces, la acabarás sufriendo. Porque Aries cumple siempre con su palabra.

Tendrá sus momentos de reflexión a solas, momentos de bajón, locura máxima, incertidumbre… un bucle emocional. Pero Aries sabe lo que vale, y el tiempo le dará la razón. Para Aries, pensándolo fríamente, con el tiempo, esto será una liberación… porque ya no gastará más tiempo de su vida en alguien que no le quiso de verdad. Cortar una relación con el carnero es la decisión más desastrosa que alguien sin cabeza puede tomar. Es cierto.