¡Ay Aries! Que fuerte pareces por fuera y qué blandito eres por dentro. En realidad eres un pedacito de cielo, un cachito de pan que sufre mucho y que lleva un buen saco de preocupaciones en su espalda. Eres así y lo sabes. La fama que te persigue dice que eres alguien muy fuerte, que no se equivoca, que siempre va ON FIRE y que es la perfección en persona. Tu sabes que eso es mitad cierto y mitad erróneo. Es obvio, eres fuego puro y duro y muy poquitas cosas te dan miedo, pero sí que te asusta el hecho de no ser suficiente, de no llegar, de no cumplir, de no ser el éxito que tú quieras ser…

Deja las comparaciones de lado Aries, en tu futuro no hay competidores que te puedan llegar a la suela de los zapatos.

Deja las comentarios negativos que tengas en relación al trabajo que has hecho desde que comenzó el año y céntrate en el aquí y ahora. Vive cada día como si fuera el último Aries, lucha como solo tú sabes y deja que tu esfuerzo y tu trabajo te lleven al camino de tu recompensa.

Eres una persona muy segura de sí misma pero te castigas mucho interiormente cuando no tienes los resultados que quieres al momento Aries. De vez en cuando está bien exigirse, pero no te pases de la raya ¿vale? Recuerda que también tienes que tener vida social, no todo es trabajo, estudios, competiciones y demás historias. Vive tu vida Aries y deja que el futuro se elabore el solito. No estés aquí, en el presente, con al cabeza en el futuro y con alguna añoranza del pasado, tu mente va a mil pero ahora mismo necesita unas buenas vacaciones.

Deja que ese futuro cercano se elabore con el esfuerzo del día a día y acaba con ese pensamiento tan negativo para ti. “¿Seré capaz de hacerlo?” “¿Tendré lo que quiero?” “¿Será lo que me corresponde o me conformaré con algo que no me guste?” Eso nunca más. ya no.

Y recuerda, repítete esto cada vez que te vayas a dormir “Soy Aries, soy fuerte y podré con todo lo que me venga y más”.