Enérgica, primaveral y dulce. Esas son las tres principales palabras que los astros eligieron para formar la personalidad de Aries. Cuando una Aries llega a tu vida, lo hace como un huracán porque te sacude hasta lo más profundo. Pero también tiene el valor de sanar tus heridas y créeme, no cualquiera. Esa es la razón por la que un Aries no le teme al fuego si no que se convierte en él.

Sin duda, Aries le hace honor al elemento del fuego, te puedes perder en su hermosura, en la manera en que brilla, en la manera que abriga, pero también da escalofríos. Porque nunca sabes cómo va a reaccionar el fuego, lo mismo se queda en un vaivén lento, que en un montón de llamas incontrolables. Sí, igualito que Aries, por eso no conoce de derrotas porque aún entre las cenizas vuelve, siempre vuelve, convertida en fuego.

Aries no le teme al fuego

Aries no avisa, simplemente actúa, es esa mujer que te hará recordar el aquí y el ahora, incluso cuando no quieras. Aries tiene un alma de guerrera, lucha siempre, en cada batalla. Es como si siempre tuviera a sus sueños en los hombros, a veces le pesan, a veces no, pero nunca los suelta. Y sí, muchas veces ha terminado rendida, con el alma agotada y la esperanza por los suelos, pero siempre regresa, más bonita, más lista, más Aries.

Aries no le teme al fuego si no que se convierte en él, porque un día sus lágrimas no cesaban y le hicieron creer que no valía nada, pero se levantó. Un día recogió sus pedazos y se prometió a sí misma que nadie la volvería a pisotear, porque sus sombras, sus miedos, sus tristezas importan y, aún con la mirada triste tiene todo para salir y vivir lo que realmente la hace sonreír.

Aries se convierte en fuego porque derrocha admiración, porque su belleza es más que el rímel en sus pestañas o el labial que tanto le gusta. Porque su espíritu es más dulce que el aroma de su perfume y porque aunque a veces teme, con todo y las rodillas temblorosas se atreve. Aries grita, llora, canta, baila, ama, cocina, escribe, piensa, Aries nunca cesa.

Aries no le teme al fuego porque es mandona por naturaleza, porque la vida le enseñó que es mejor decir que no, aunque a muchos no les guste. Porque entendió que no puede ir por la vida queriendo cumplir las expectativas del otro. No es un secreto que Aries se prefiera antes que al resto, ¿ya era hora no? Aries está aquí para ser feliz de verdad y no a medias.

Aries no baja la mirada, es capaz de doblar su orgullo para pedir perdón, pero ya no está dispuesta a humillarse más. Así que, ni de broma intentes manipularla si un día te encuentras a una, vas a encontrarte con el escudo más resistente que hayas visto. Un Aries no se detiene cuando siente que alguien quiere hacerle daño. Es un signo del zodiaco impulsivo, deberías pensarlo dos veces.

Aries no le teme al fuego, se convierte en él, por la simple razón de que sabe lo que quiere y no sólo eso, trabaja duro para conseguirlo. No esperes que se detenga para que le soluciones la vida, no espera mucho del otro. Tanta decepción la ha vuelto algo dura, pero aún siendo fuego es la mujer más excepcional que conocerás en toda tu vida. Un Aries, que revoluciona y calma tus días con la misma intensidad. No cualquiera está listo para esa forma de amar.