Cada signo del Zodiaco tiene su forma de enfrentarse al dolor. Cada uno sufre a su manera. Unos prefieren callarse y tragar hasta que no pueden más. Otros, en cambio, son de los que optan por hablar de ello para que al final no termine doliendo más de la cuenta. Así es cómo se relaciona Aries y el dolor:

Aries no quiere aparentar que su mundo se puede poner patas arriba, por eso, se encierra en su propia burbuja de preocupación personal y no dice nada. Al menos, los primeros minutos desde que sucede el problema y empieza a sufrir. Puede llegar a actuar como si nada le importase. Puede quitar hierro al asunto y hacer creer a los demás que todo está perfecto, cuando no es así.

Puede intentar ocultarlo todo, pero la gente que conoce su verdadera personalidad, sabe perfectamente el momento justo en el que Aries está más bajo de ánimos que de costumbre. Lo primero es que su mirada se pierde. Quiere centrase, pero no puede. No brilla como antes. No intimida como siempre. Aries dice con miradas lo que no quiere decir con palabras. Pero no todo el mundo sabe interpretarlas. Hay que conocer a Aries muy a fondo para poder descubrir el verdadero motivo de sus preocupaciones internas.

No hay que olvidar que Aries sabe jugar  al despiste muy pero que muy bien. Y si decide que no quiere que nadie se entere de lo que en realidad le pasa, nadie se entera, PUNTO. Nadie es nadie. Aquí no hay excepciones ni gente privilegiada que juegue con ventaja. Aries se convierte en un verdadero bloque de hormigón y no deja pasar a nadie. Hay veces que prefiere pasar su duelo en soledad, pensar las cosas en frío y no montar ningún drama gratuito. Porque ese tipo de historias para no dormir se pueden evitar. Por eso y porque se conoce. Aries sabe perfectamente lo que puede pasar como explote de una y como suelte lo que lleva dentro. Depende del día, de la hora y de cómo se haya levantado, tendrá calma o guerra. Con Aries, en el fondo, nunca se sabe.