Como todo el mundo, Capricornio, tú también tienes sus más y sus menos. Por mucho intentes siempre mantenerte fuerte, hay veces que no puedes evitar caer en lo negativo. Capri, reconócelo, tienes tus momentos buenos y tus momentos no tan buenos…

En tu mejor momento, eres la persona más fuerte y con mayor fuerza de voluntad del planeta tierra. Tienes las cosas bien claras y sabes que no vas a parar hasta conseguir llegar a tu objetivo. Te pones metas bien altas, pero sabes que antes o después, las vas a alcanzar. Sabes cómo mantener el equilibrio en todo momento y sabes encontrar tiempo para todo.

En tu mejor momento, eres una persona luchadora, que no se calla cuando ve algo que no le gusta. Aún así, tienes tu carácter, pero lo utilizas para cosas positivas, para conseguir lo que te has propuesto. Además, en tus mejores días eres una persona súper cariñosa y muy cercana, sobre todo con tu familia. Cuando estás a gusto, te apetece sentirte querido y también querer a los demás.

En tu peor momento, sacas a la luz esa cabezonería que tanto te caracteriza. Pero esta vez, se convierte en algo tóxico y peligroso. Priorizas el éxito por encima de cualquier cosa y si no logras conseguirlo, te autocastigas y te torturas a ti mismo. Descuidas cualquier relación e ignoras cualquier cosa que no tenga que ver con eso que te has propuesto. Y lo peor de todo, es que no pides ayuda porque eso lo asocias a las personas débiles. Te quedas tú solo lidiando con tu dura y fría mente. Además, entras en un bucle de pensamientos negativos del que te es muy difícil salir.

Eres muy orgulloso y te cuesta reconocer las cosas, Capricornio, y cuando estás en tu peor momento no se te puede decir nada porque sacas a la luz tu carácter más peligroso. Eres tan pesimista cuando estás mal que te cuesta muchísimo salir de esa oscuridad, pero cuando por fin lo consigues, te das cuenta de lo fuerte y lo poderoso que eres.