CAPRICORNIO Y LAS RUPTURAS AMOROSAS

Capricornio, al principio no se lo cree. No se cree nada.

En serio, tarda un tiempo en asentar su cabeza y en ver la gravedad del asunto. Sigue sin creérselo, no entiende por qué pudo pasar. Ese estado de shock inicial puede durar día, semanas o incluso meses. Porque la cabra es experta en guardar sus emociones bajo llave por mucho tiempo. Pero no para siempre. Capri necesita desfogar, necesita contar qué es lo que le pasa. No duerme, no come bien, no quiere vivir con la cabeza llena de dudas, preguntas e incertidumbres.

Capricornio lo pasa realmente mal cuando sufre una ruptura, pero cuando pasa sin tener una razón de peso, lo pasa peor aun. Cuando alguien sin escrúpulos y sin corazón decide romper el corazón de Capri, no lo sabe, pero está cavándose su propia tumba en el olvido. Capri no es nada egoísta, pero lo suyo, es tuyo. En serio, se entrega al 100% y lo da todo sin dejar nada a la imaginación. Eso es lo que más le duele. El tiempo perdido. Abrir las puerta de su corazón, para luego ¿qué? Ser traicionado de esa manera… Con Capri, una y no más. De ahí vienen sus miedos al compromiso. De ahí vienen sus dudas con respecto a tu confianza absoluta. No son paranoias, son verdades como templos de grandes. Capri lo pasa mal, muy mal pero esto le sirve como lección. Para no volver a dejarse pisar de nuevo. “Quien ríe el último, siempre termina riendo mejor”