¿Lo quieres saber de verdad? No vas a tener ningún problema. Aries es como un niño, un niño con zapatos nuevos cuando le gusta alguien. ¿Y qué le pasa a un niño cuando se siente así? Que lo cuenta, que salta, que corre, que vuela, se ríe y se carcajea… es todo expresividad. Y si tú le gustas, lo vas a saber y lo vas a notar. Aries no puede esconder lo que siente, y menos cuando es algo bueno, aunque cuando es algo malo tampoco. Y además, si no te lo cuenta a ti directamente, cosa rara, se lo va a contar a tus amigos o al primero que se cruce por la calle porque Aries es incapaz de callarse algo así.

Es expresivo y es sincero, es impulsivo y es impaciente y todo eso le lleva a contarlo todo, a demostrarlo, a no esconder nada y a ser lo más claro posible, a que se sepa cuales son sus intenciones y a que todo vaya rápido porque a él le gusta que sea así. Directo y al grano. Quiere vivir las cosas al momento y las estrategias no le sirven cuando le gusta alguien. Tampoco tiene miedo a que no funcione o no le correspondas igual. Eso ya lo verá cuando pase. Así que si quieres saber si le gustas a un Aries, lo vas a saber y no tendrás que sentarte y esperar mucho. Eso sí, si no le gustas a un Aries, también lo vas a saber, pronto y de forma clarita. Aries no se anda con rodeos, y si le presionas mucho, además del NO también puede que oigas alguna cosa más que no te guste. Pero esa es otra historia. Vayamos por partes.

Cuando Aries pone los ojos en alguien y siente que algo bueno va a pasar, se activa en él un mecanismo a dos mil revoluciones que multiplica la energía de su ADN. Es una mezcla de la ilusión de la que su signo anda sobrado más la fuerza del reto, de empezar algo, y si hay algo que le pone a Aries es empezar algo nuevo. Y a partir de ahí, no tendrá problema en hacer lo que sea para conseguirlo. Si es valiente de por sí, cuando le gusta alguien y tiene su atención se vuelve hasta temerario pero va a por todas.

Si a ti te gusta también, y mucho, hay otra cosa en la que vas a estar de enhorabuena por haberte fijado en un Aries. Y es que cualquier pregunta que te hagas con respecto a vosotros, va a tener una respuesta sincera y rápida si se la haces directamente a tu Aries. Su brutal sinceridad te va a venir muy bien para testear sobre sus sentimientos hacia ti y sobre cualquier interrogante que tengas para los meses próximos. Aries siempre mira al futuro, siempre va por delante, y si quieres saber algo o si te preocupa algo sobre vosotros para más adelante, pregúntale. Sinceridad y valentía, ¿recuerdas? Aries te lo va a contar TODO.

Con Aries tampoco te vas a llevar ninguna sorpresa con respecto a su forma de ser. La persona que viste el primer día y te sedujo con su energía, su risa infantil y sus ganas de hacer cosas y de comerse el mundo, dos días después sacará su peor genio si se ha enfadado por algo, y tú lo vas a ver. En vuestro día, con Aries, vas a verle tal y como es.

Con Aries no hay dobleces, no hay misterio, es esencia pura. Con lo que tiene de bueno como con lo que tiene de malo. Si la cosa no funciona entre vosotros será por otras razones pero nunca porque te haya mentido sobre lo que siente, porque empieces a ver a alguien distinto al del primer día o porque no sepas qué está pasando. Aries es muy transparente. Si no ves algo claro, no será por culpa suya.

Una vez aclarado que si le gustas a Aries lo vas a saber y pronto, y además, que cualquier duda sobre vuestra relación tendrá respuesta por la parte que le toque a él, queda una última cosa pendiente entre vosotros. Que tú seas igual de sincero, rápido y entregado que Aries. Y si estás en su misma onda, que se lo digas cuanto antes. Aries no soporta la incertidumbre y cuando quiere algo, lo quiere ya. Los tonteos que se alargan mucho le sobran porque tiene muy claro siempre todo, y si dos personas se gustan, deben empezar cuanto antes a vivir nuevas etapas. Y si no hay tema, no tengas problema es decírselo. Aries es valiente y no le tiene miedo a nada. O mejor dicho, tiene más miedo a vivir sin saber que a saberlo todo de raíz, tocar fondo y empezar a subir. Con la misma intensidad, con la misma ilusión, con la misma fuerza. Donde una puerta se cierra, otra se abre, y Aries seguro que tiene medio pie dentro. Porque es irresistible y habrá muchas personas deseando que sea en su puerta en la que toque.