Tauro tiene una especial afinidad con los signos de agua, como ocurre con Escorpio o Cáncer, y Piscis, no iba a ser menos. La compatibilidad Tauro y Piscis es buena, se aceptan tal y como son. Y Piscis se apoya bastante en la seguridad y la calma que Tauro le ofrece. Hay una conexión especial en casi todos los tipos de relación entre estos dos, y en el amor, no iba a ser menos. Piscis es sensible y emotivo, y Tauro en el fondo también. Así que ambos son capaces de entenderse a la perfección en muchos aspectos de su vida.

Quizás hay algo que puede estresar al Toro y es la falta de seguridad y de indecisión de Piscis. A éste último hay que elevarlo, levantarlo, apoyarlo e intentar que no se hunda. Porque es muy frágil psicológicamente y Tauro sabe cómo hacerlo. Sabe cómo sacar la fuerza que tiene dentro.

Si Tauro descubriera infidelidad, demasiadas indecisiones o la falta de sentido práctico por parte del pez, quizás se marche y no vuelva más. Y si Piscis empieza a ver poco cariño por parte de Tauro, o el excesivo realismo o su extremismo innato, quizás empiece a pensar que no es el indicado. Y puede salir a buscar cosas fuera que no tiene en “casa”.

En la compatibilidad Tauro y Piscis ambos signos necesitan que su pareja sea un fuerte soporte, un pilar que les sostenga cuando las fuerzas flaqueen. Y la verdad es que ambos se acoplan de alguna forma a la personalidad y a las costumbres del otro.

El Toro pedirá la fidelidad al Pez, y si el Pez es capaz de dársela y realmente hay compromiso por su parte, Tauro lo seguirá hasta el fin.

Si en algún momento las cosas fallan (como en cualquier relación), y quizás Tauro pierda su paciencia o Piscis deje a un lado esa facilidad para adaptarse a todo, seguramente la ruptura definitiva tarde en llegar. Tanto Piscis como Tauro se aferran muchísimo a las relaciones. Y seguramente ideen un montón de caminos antes de poner fin de verdad.

Lo mejor entre estos dos signos sin duda es la confianza, la delicadeza con la que se hablan cuando todo está bien y cómo de alguna forma, saben ponerse en el lugar del otro mediante la empatía. Lo peor, quizás es que la realidad puede estar distorsionada por momentos por ambas partes. Uno no llega a entender lo que el otro hace ni por qué lo hace. Pueden autoengañarse.

2020-11-09T16:09:49+02:00