No te cuesta enfadarte Piscis, lo que de verdad te cuesta es explotar, por eso, cuando lo haces es porque tenías una saturación increíble encima.

No será bonito no, puedes perder el control de una forma increíble, puedes volverte loca/o, literalmente. Toda esa bondad y esa amabilidad que pareces tener se vuelve en tu contra, en contra de todo el mundo. La mayoría de las veces, cuando te encabronas, lo pagas casi con el primero que se pone enfrente pero el problema no es ese, el problema es que después, toda esa ira la sacas contigo mismo. Y te empiezas a sentir fatal por todo lo que has hecho, por ese show que has montado, por cómo puede hacerte alguien perder los papeles de esa forma.

No te gusta enfadarte ni pelear, es cierto que eres calentito y que puedes encenderte enseguida, es cierto que puedes soltar una contestación un poco cortante, o quizás una palabra más hiriente que la otra, pero no te encabronas por algo que no tiene importancia.

Claro que si de verdad te han hecho algo a malas, para hacerte daño y darte en lo más profundo, lo más suave que podrá salir de tu boca será “hijo de put*”.

Y lo peor ya no será eso, si no lo que al final tardarás en perdonar a esa persona que te hizo entrar en ese estado de nervios. Esa, tendrá que demostrar de verdad que está arrepentido, deberá demostrar que lo siente en el alma… Si no es así, te costará perdonarlo. Y a pesar de eso, hay un tema que por mucho que puedas olvidar de vez en cuando, no perdonas jamás, la mentira. Podrás dar segundas y terceras oportunidades, pero el rencor y el daño siempre estarán ahí, y por mucho que quieras, a veces vuelve a rondar por tu cabeza… Y sacarlo de allí, cuesta.