Cuando sales con Géminis, todo cambia. Sabes que el camino hasta aquí no ha sido fácil, pero una vez que entras en su corazón, todo empieza a ser diferente. Salir con cada uno de los signos del Zodiaco, te aportará una aventura distinta, pero esto es lo que sucede cuando sales con Géminis:

Cuando sales con Géminis, experimentas cosas que nunca antes habías vivido. Es la única persona que puede revolucionarte con tan solo una mirada. Pero claro, Géminis no es como los demás. Tiene “ese algo” que le hace marcar siempre la diferencia. Las miradas de Géminis te incitan a saltarte las normas. A cometer locuras que seguramente terminen gustándote, a experimentar sensaciones que te enganchan y a pensar en que los imposibles realmente no existen. Que los problemas, siempre tienen solución. Que la vida son dos días y hay que disfrutarla como quieras.

Géminis te deja ver su mundo, es más, te lo da. Lo suyo, es tuyo. Sin límites. Su vena sociable te tiene que gustar, sí o sí. Porque Géminis no es una persona que deje de lado su personalidad y cierre su mente por estar con alguien. No soporta estar con alguien celoso y que no tenga confianza en la otra mitad. Géminis puede cambiar mil veces de opinión y hacer que tus nervios se descontrolen, pero en el fondo, te está dando vida. Te está dando energía. Motivos para hablar, para discutir, para solucionarlo todo. Un amor hablador no puede compartir su vida con un alma vacía y un corazón repleto de hierro.

Cuando sales con Géminis, también te das cuenta de su pequeño lado infantil. Ese que te termina arrancando las mejores sonrisas y te incita a ver la parte positiva y divertida de las pequeñas cosas, que pasan desapercibidas a ojos de gente, que no sabe ver la vida como Géminis. Especial de los pies a la cabeza.