Cuando sales con Leo, todo cambia. Sabes que el camino hasta aquí no ha sido fácil, pero una vez que entras en su corazón, todo empieza a ser diferente. Salir con cada uno de los signos del Zodiaco, te aportará una aventura distinta, pero esto es lo que sucede cuando sales con Leo:

Cuando sales con Leo, te das cuenta de lo que es la vida. Es ilusión, es luz dentro de un túnel que no tiene final. Leo aporta alegría en la vida de cualquiera. No hace falta conocer al león al fondo para darse cuenta de que es energía pura y dura. Que derrocha positividad y fuego en todo lo hace.

Cuando estás con Leo, te teletransportas a un mundo en el que luchar es el pan de cada día. En el que los imposibles son nada más que pequeñas piedras que se encuentran en el camino, pero que se pueden exterminar de una simple patada. Eres capaz de ver verdaderamente lo que significa superarte día tras día, y eso, es lo que te enamora. Ese es el punto que hace irresistible a Leo. Su capacidad de decir “aquí estoy yo y nada podrá conmigo”. Leo se cae para levantarse con más fuerza. Eso te da seguridad y te hace ver que no todos los héroes tienen capa. Así es Leo, alma de niño, encerrada en un cuerpo de superhéroe que no se deja vencer tan fácilmente.

A parte de eso, en el terreno íntimo, emocional y pasional, Leo deja el listón MUY ALTO. En serio, sus besos, sus caricias, sus “te quiero” son vida. Cuando lo sientes, lo disfrutas y lo saboreas te enamoras. Sin remedio. Locamente. Cuando Leo da su palabra, siempre va hasta el final. Y si su promesa es quererte y cuidarte por el resto de sus días, lo hará de la mejor manera, equivocándose, rectificando, siendo natural, pero amándote de verdad.