CUANDO SALES CON PISCIS

Cuando sales con Piscis, las perfectas historias de amor dejan de tener tanta importancia y empiezan a ilusionarte de verdad, por la verdadera historia de amor en toda regla. La historia de Piscis. Porque lo de Piscis, es de cuento. De verdad. ¿Alguien pone en duda qué el mejor signo del zodiaco en cuestiones de amor? Si alguien lo hace, es pura envidia y ganas de llegar al pez a la suela de los zapatos.

Cuando sales con Piscis, te renuevas por dentro. Te adentras en un mundo paralelo, donde la creatividad está más que presente, y donde los sentimientos, cobran muchas más importancia que cualquier mierd* tóxica. Un alma tan profunda como la de Piscis, se merece tener a alguien que sea honesto, que sea puro y que no tenga nada de maldad en el interior. Un espíritu tan libre, quiere a alguien que entienda sus arrebatos, que no quiera cambiar ni un ápice de su personalidad y que se deje llevar. Que arriesgue, que sume y que no reste nunca.

Cuando sales con Piscis, los problemas dejan de ser problemas y los retos, se convierten en metas que hay que cumplir. Sí o sí.

El amor, cobra un significado nuevo y el cariño, se vuelve la base principal. Compartir tu vida con Piscis, es el pase perfecto hacía un calor familiar, que sabes que te va cuidar, que no te va a dejar caer y que te apoyará en todo lo que pueda. Piscis te da la vida, pero ojo, porque al igual que te lo da todo, te lo puede quitar. Su símbolo son dos peces. Dos corrientes. Pero ambos con un mismo corazón.