Cuando llega la hora de conocer cómo es Capricornio en la amistad y qué valoran sus amigos de él, nos encontramos una vez más con esa realidad mil veces repetida en este signo. Que la cabra tira al monte, y que el Capri es alguien poco frívolo, muy preocupado por cumplir con sus obligaciones y con objetivos muy claros de progresar en la vida. Y de hacer las cosas bien (o muy bien, mejor dicho).

Capricornio es una persona sólida, comprometida, realista, práctica y de principios muy firmes. Todo eso cuenta mucho para saber cómo se relaciona, con quien y cómo enfoca la amistad. El camino de Capri en la vida está muy bien definido. Y no será en la amistad donde titubee o se mueva en una cuerda floja.

Podríamos decir que Capricornio tiene dos tipos de grupos de amigos. Uno fijo, reducido, formado a través de los años y donde hay poco movimiento de entradas y salidas. Se trata de amigos de la infancia o amigos que proceden del entorno familiar. Y otro con más movimiento formado por amigos muy relacionados con su entorno laboral o de estudios.

Éste último está compuesto por colegas de trabajo o compañeros de estudios con los que tiene mucho contacto diario y parecidos intereses comunes y temas de conversación. Con ellos se da en más cantidad que en calidad. Los respeta, está a gusto y les ofrece todo su tiempo. Seguramente les unirá a ellos una ambición parecida, una determinación importante para asumir tareas y hacerlas bien.

Y este grupo, aunque a priori parecerá que es el más importante en su vida, no será así. A estos amigos Capricornio les respeta y ve en ellos a unos aliados para sus intereses. Pero no los quiere. O al menos, no como a los otros. Con los cuales hay afecto del bueno, del profundo. De calidad.

Con los poquitos amigos de toda la vida, la relación es prácticamente indestructible. No hace falta que Capri les vea mucho. Ellos están ahí siempre para él y él está ahí siempre para ellos. Como la cabra es muy reservada, no se explaya mucho en decir lo que siente por ellos. Pero sabemos que se trata de unos lazos de confianza que los años no rompen, en todo caso, refuerzan.

Capricornio necesita confiar en las personas, si no no hay nada que hacer. Y con estos amigos es así. A partir de ahí, les ofrece toda su lealtad, compromiso y cariño.

Llegados a este punto, tendríamos que contaros la parte más negativa de Capricornio como amigo. No la hay. ¿A qué os habéis quedado con la boca abierta? Pues hay una explicación. No es que Capricornio sea perfecto como amigo, es que es duro como amigo. Igual que es duro trabajando, duro como pareja y duro desde que se levanta hasta que se acuesta. Y como nunca lo pone fácil, y siempre es difícil relacionarse con él porque es muy estricto, esa es la parte negativa realmente.

Con Capricornio primero llega lo peor y luego, lo mejor. Por ejemplo, a Capri siempre se le encuentra un poco inaccesible, serio y malhumorado. Y te acostumbras. Y cuando está encantador, das saltos de alegría y no te quieres separar de él. O como siempre dice que no se apunta a ningún plan, que está ocupado, cuando dice que si va, todos saltan de alegría de que se apunte y puedan disfrutarle.

Con Capricornio también es muy fácil saber quienes no serán nunca sus amigos. Tres cuartas partes de la humanidad. Capricornio es muy selectivo y el filtro no lo pasan ni de lejos algunas personas que él tiene bien caladas: personas frívolas, con valores flojitos, irrespetuosas, víctimas de sus emociones, totalmente descontroladas, inconstantes, informales, ruidosas y prepotentes.

Solo unos cuantos elegidos que son pacientes, que le valoran con lo bueno y con lo malo y que ven su corazón a través de su armadura de piedra e hierro se pueden contar entre sus amigos. El mundo emocional de Capricornio es el tesoro de Ali Babá. Quienes lo encuentren, serán esos privilegiados a los que Capri no les dirá con palabras todo lo que significan para él. Pero es mucho y es para toda la vida.