El amor propio de Tauro parece imparable. Si alguien conoce por primera vez a Tauro, ve en ella/él una especie de orgullo insuperable, como si nada ni nadie fuera capaz de hacerle caer. Claro que tiene aguante para un millón de cosas pero también tiene muy claro que hay cosas por las que no pasa. Pero hay un problema, con Tauro todo es “aparentemente”, todo es “por fuera”, todo es “su exterior”. Por dentro hay un mundo complicado de entender…

Por fuera parece duro como una piedra, por dentro puede ser de mantequilla muchas veces. Por fuera tiene un ego y un amor propio envidiable, por dentro es mucho más frágil de lo que parece. Así que, el amor propio de Tauro es fuerte sí, pero también vulnerable. Y si en su vida se cruza alguien que pueda manipularlo tiene que tener mucho cuidado, porque su amor propio pasará a un segundo plano…

Tauro es más sensible de lo que el mundo piensa y a pesar de esa dureza exterior, lo idealiza mucho todo. Eso sí, también será capaz de cortar por lo sano algo, mucho antes de que ocurra la desgracia. El problema es que muchas veces, esa desgracia no llega nunca. Y por miedo, Tauro rompe antes con todo.

Tauro antepone a las personas que quiere y ama antes que a sí mismo. Y ese es una desventaja grande. Cualquier persona que sepa esto puede llegar a manipularle y como se aproveche de esto… Tauro se queda vacío. Pero, pase lo que pase el amor propio de Tauro siempre estará ahí. Incluso aunque alguna persona muy cercana le quiera hacer daño. Caerá sí, como todos pero jamás desaparecerá. Solo hay que volver a despertarlo con otra nueva ilusión. Y no será difícil.