Virgo es consciente de su amor propio, es consciente de cuándo lo pierde, de cuándo lo recupera… El problema es que es tan perfeccionista que a veces se olvida de cuánto vale por sí mismo, sin necesidad de demostrar nada a nadie. El amor propio de Virgo es duro, fuerte y firme. A lo largo de la vida será capaz de dejar muchas cosas de lado por orgullo, porque sabe que no le hacen bien o que le terminarán haciendo mucho daño. Virgo tiene el poder de adelantarse a la mayoría de situaciones críticas pero no siempre se adelanta…

Necesita reafirmarse muchas veces para sentirse bien, será esencial que se sienta útil, con la capacidad suficiente como para resolver los problemas que se le puedan presentar. El amor propio de Virgo va ligado al éxito que pueda obtener a nivel intelectual. Y cuando por las razones que sean no lo consigue su autoestima queda a menos cero, algo que por otro lado no merece sentir.

Virgo es una persona súper luchadora en todos los aspectos de su vida. Además, no tira la toalla a la primera de cambio y cuando se centra en un objetivo, va a por él hasta el final. Sin embargo, cuando lo hace todo bien (o al menos lo intenta) y no hay agradecimiento por ningún lado, se frustra. Si sigue intentando que el resto vea lo bien que hace las cosas antes de buscar otro camino, su amor propio se irá desgastando. A veces es muy difícil convencer al resto de algo pero Virgo es tan testarudo en esto que cree que podrá hacerlo y que además, no le afectará. Aunque lo cierto es que sí le afecta.

Virgo no es de piedra y si tiene a alguien que le está constantemente diciendo que está equivocado, o que no hace bien las cosas, o que no vale para nada, su moral empieza a verse minada. Posiblemente lo mejor sería marcharse de ahí cuanto antes, pero Virgo es tan testarudo que quiere hacer ver que lo que dicen no es así. Y cuanto más tiempo se mantiene ahí, más sufre su autoestima. Virgo siempre cree que puede aguantar cualquier cosa. Y aguanta muchas, pero no todas.