• Eres tan noble que esta nobleza es la que te corona como el verdadero rey de la selva. Tus otros atributos monárquicos no son nada comparados con lo noble que puedes llegar a ser.

  • Ser tan sincero ayuda a que tus relaciones con los demás estén siempre muy bien definidas. Sabes lo que quieres, y aunque puedas tener alguna duda, quieres entregarte y que lo demás se entreguen a ti. Y teniendo eso claro, es fácil construir algo contigo.

  • Ser generoso para ti es una filosofía de vida. Das mucho porque quieres recibir a cambio. Pero te gusta más dar que recibir, eso que quede claro.

  • Tus dotes de mando son reales. Vales para mandar y la mejor prueba es que cuando te haces cargo de alguna situación, los demás respiran aliviados. Saben que van a estar en buenas manos.

  • Eres tan valiente como quieres que lo sean las personas que están cerca de ti. No te importa ir por delante pero los que te sigan tienen que ser también muy echados para adelante.

  • El orgullo que te echan en cara tiene un lado bueno que pesa más que el lado malo. Es el que te sirve para tener siempre la cabeza bien alta, para no dejarte pisar por nadie y para llegar hasta donde quieres sin soltar una lágrima. Por fuera al menos.

  • Detrás de tu vanidad está tu orgullo. Detrás de tu orgullo están los hechos. Los que confirman una y otra vez tu valor, tu valía y los muchos dones con que naciste.

  • Aunque te guste brillar, hay veces que prefieres estar un poco más apartado de los demás y observarles. Pero porque es tu gente, la que te llena de orgullo y a la que miras con complacencia por lo feliz que te hacen.

  • Tu forma de ser tan apasionada, como buen signo de fuego, te lleva a tener relaciones intensas. También a tener cabreos intensos pero si te dejan a tu aire, se te pasan. O no, pero estamos hablando de lo bueno que es que seas tan apasionado. Y eso no es mentira.

  • Eres fiel y leal, inteligente y lleno de energía, de ideas fijas y de objetivos muy vitales.

  • Cuando te enfadas con alguien, explotas y sueltas por tu boca de todo. Pero en cuanto sacas todo fuera empiezas el camino de vuelta a la reconciliación. Y no tienes problema en dar segundas oportunidades.

  • No te gusta perder el tiempo y además eres de ideas claras. Con esa mezcla el resultado es una alta productividad.

  • Te gusta estar en el centro de todo pero todo lo que recibes por eso lo compartes con los demás. Sobre todo con los que más quieres aunque tú eres generoso hasta con el gato de la vecina.

  • Te encanta que los demás te busquen para pedirte ayuda. Y se la das siempre (aunque a veces te sobres un poquito y te hagas el interesante).

  • Ser presumido no es algo bueno pero es que tú presumes de ti pero sobre todo presumes de tu gente, de tu pareja, de tus amigos, de tu familia…

  • Te gustaría ser más creativo aunque ya lo eres de por sí. Sueles tener abiertos muchos frentes en los que desarrollarte, además de muchas personas a tu cargo. Y no tienes tiempo para todo. Porque lo primero son las personas. O al menos, lo intentas.

  • Afrontas cada trabajo y cada responsabilidad con muy buena disposición. Rápido te pones manos a la obra y con toda tu energía. Y lo que es mejor, no te quejas de nada.

  • Aunque pueda parecer que vas a lo tuyo, en el fondo, eres feliz cuando son felices los que te rodean, los tuyos. Ellos son tu razón de vivir, y por eso te preocupa tanto que tengan todo lo que necesitan.

  • Te entregas al amor aunque sepas que te puedan hacer daño, aunque te lo hayan hecho otras veces. Pero eso es pasado y a ti te gusta mirar para el futuro y volverte a ilusionar.

  • Eres valiente para todo en la vida: para las relaciones, para los deportes, para los trabajos, para asumir la culpa, para caer y volverte a levantar…