• Tu dominio de ti mismo es tan grande que a veces hasta tú mismo te sorprendes. Y eso que a veces te lo ponen bastante difícil.

  • Eres tan leal que casi todos tus amigos hace años que los tienes. Y conservar amigos desde hace años es algo que sólo se consigue si se es muy leal con ellos.

  • Eres la persona perfecta para ejecutar un trabajo que requiera ser constante para acabarlo y que esté bien hecho.

  • Eres posesivo pero porque valoras lo que tienes. Porque te ha costado conseguirlo. Porque no quieres perderlo. Y no hay que darle más vueltas.

  • En ti la paciencia es una virtud elevada a la máxima potencia. Con tu paciencia consigues lo que quieres, con tu paciencia consigues a quien quieres, con tu paciencia aguantas lo que haga falta.

  • Por mucho que te digan lo sensuales que eres, tú no le das tanta importancia. Pero realmente lo eres. Y notas cómo eso gusta un montón (a ti también te gusta también la sensualidad en los demás, por eso entiendes un poco que los demás se sientan atraídos hacia ti).

  • Eres como un mar en calma. Sí. Aunque a veces puedes ser un maremoto o un tsunami.

  • Los que están cerca de ti disfrutan con la seguridad que les das a tanto nivel nivel físico como personal. Tu aspecto impone. Tu fuerza interna es contundente. Y sutil. A veces no se ve pero todo el mundo sabe que a tu lado se siente más seguro.

  • Te gusta el dinero. Tu dinero. El que consigues con tu trabajo. Ni tienes deudas, ni te aprovechas de nadie, ni pides prestado (y te hacen muchas gracia todos esos que no tienen fama de peseteros pero es porque le echan morro y viven del dinero de los demás).

  • Eres una persona tranquila. Que no se pone nerviosa, ni va con prisas por la vida. Que se toma todo como viene y actúa después de haberlo asimilado. Te gusta ser tranquilo, la verdad.

  • Aunque respetas mucho las opiniones de los demás, tu vida te la organizas tú. No te gusta que venga nadie a decirte lo que tienes o no tienes que hacer. ¡Faltaría más! Bastante te cuesta meditar bien tus decisiones para que venga el listo de turno a ponerle a peros. Además, es tu vida ¿no?

  • Tu resistencia a las personas tóxicas, a los problemas de la vida o a los inconvenientes de algunas situaciones dan mucha envidia. Pero mucha, mucha. Eres como la tierra que resiste todo lo que se le ponga encima.

  • Haces que el entorno que te rodea sea plácido para ti pero también para los demás. En tu casa hay paz, huele bien, hay plantas y cuando suena música es agradable lo que pones (luego no te quejes cuando los que lleguen no se quieran ir de allí… ¡con lo que te gusta estar solo también!)

  • Tú haces que muchos nerviosos que tienes alrededor se calmen. Cuando te buscan las cosquillas y no entras al trapo. O cuando se enfadan y no les haces ni puto caso.

  • Tu voluntad es de las de medalla de oro. Dices que no, y es que no. Dices que sí y es que sí.

  • Te gusta tu mundo, el que te ha tocado vivir pero también el que tú te has creado porque sabes bien lo que no quieres. Te gustan las personas que están de cerca de ti porque sabes bien las que no quieres que tengan nada que ver contigo.

  • Tu paz exterior e interior son dignas de admiración. Por fuera transmites tranquilidad para los demás. Y por dentro, te la trasmites a ti. El resultado es una personalidad equilibrada y firme. Nada de ser cada día de una manera diferente.

  • Eres muy trabajador exiges cobrar justo por lo que haces. Ni más menos. E inviertes tu dinero en lo que se necesita para estar bien. Nada de derrochar para presumir delante de los demás de lo que se tiene. A ti esos rollos no te van.

  • Eres muy buen consejero porque no te dejas llevar por los vaivenes de la vida. Siempre piensas igual y actúas en consecuencia. Y los demás ven en ti un ejemplo de equilibrio, determinación y estabilidad.