Capricornio mantiene sus emociones embotelladas todo el tiempo, constantemente, y no las deja salir fácilmente. Es complicado amar a Capricornio porque parece muchas veces que no tiene sentimientos, que no tiene ganas incluso, que ama la soledad y que no le gusta estar emparejado.

Nada más lejos de la realidad. Capricornio necesita ser escuchado para que puedas ver cual es su verdadera esencia, y no es lo mismo escuchar que oír. A veces siente que el mundo se le echa encima porque nadie entiende todo lo que tiene dentro, esas emociones un día oscuras y otras con una luz que dejaría ciego a cualquiera. Capricornio tiene mucho que dar pero lo hará a cuentagotas, despacio, siempre tratando de preservar su seguridad para no sufrir. Y eso, a menudo, confunde a los demás. Le hace parecer una persona con el corazón congelado, una persona fría, calculadora e incluso egoísta.

No se abrirá como de verdad debiera hacerlo, no te dirá lo que realmente piensa. Intentará siempre hacer todo solo, y no porque no quiera compartirlo contigo si no porque siente que no necesita a nadie. Pero en el fondo lo necesita, y mucho, más de lo que crees. Y por dentro, Capricornio ama, ama con locura pero tiene un miedo terrible a volverse loco por alguien, a dejar de ser quien es. Capricornio enamorada/o puede darlo todo, a veces incluso hasta su propia persona. Y eso es muy duro, y más en un signo que sabe que su independencia y su libertad va por encima de cualquier otra cosa. Es complicado amar a Capricornio pero es más complicado dejar de amarle cuando ya le has querido una vez…