Aries puede ser amable, simpático, caer bien a medio mundo, locuaz, astuto, alegre y optimista pero también tiene su etiqueta de advertencia. No todo podía ser tan bonito ¿no?

Aries conoce el lado débil del resto y cuando se siente acorralado no duda en meter el dedo en la llaga y retorcerlo las veces que haga falta.

No es mala persona pero cuando le atacan o se siente herido, su forma de defenderse es esa. Haciendo más daño, aunque sea en el momento. No conoce otra manera. Es cierto que después se arrepiente, de hecho, un 99% de las veces se lamenta del daño ocasionado pero en el momento la rabia y la ira lo ciegan. Y no ve nada más que un objetivo que cumplir. Devolver el dolor. Ojo por ojo. Karma. Dar a los demás de su propia medicina.

A Aries tarde o temprano se le pasará todo, no es una persona rencorosa que se guarde las putadas que le han hecho. Para nada… Su mente va tan deprisa que tiene un millón de cosas más entretenidas e importantes que hacer. El problema serás tú, quizás te ha dejado tocado y hundido por mucho tiempo. Lo siento amigo pero… No haber empezado el juego. Esa es la advertencia que debes tener con el carnero.