Leo tiene un ego fortísimo y hay que tener cuidado con dañárselo. Da mucho en todo lo que hace, en todo lo que tiene, en sus relaciones, en su trabajo…

Pero el problema es que a veces no recibe lo que debería, y poco a poco, se va quemando.

Es cierto que tiene un aguante espectacular y sobretodo cuando ama pero el día que se dice a sí mismo que algo se acaba, se acaba. Y ese es el problema con Leo. No vuelve atrás, sus sentimientos no regresan como antes. Podrá perdonarte, podrá incluso dar segundas y terceras oportunidades pero al final, todo está abocado al fracaso.

Leo un día se despierta y lo manda todo a la mierda, y seguramente es el día menos pensado. Y te preguntarás el por qué, ni siquiera habíais discutido, ni siquiera había pasado nada, no había habido bronca y todo parecía estar bien. Pues no. No todo estaba bien. Leo acumula en su inconsciente todos esos feos que le has ido haciendo, todos esos detalles de mierda que has tenido, todo ese mal rollo que le habías generado.

Y de repente, su cabeza un día dice “Hasta aquí”. Y créeme que es “hasta ahí”. Después de eso prepárate para la ignorancia extrema. Y no piques porque ahora Leo si que devuelve. Antes podía tener un poco de respeto. Cuando ya le has perdido el tuyo, Leo no tiene nada. Y ni siquiera será consciente del daño que pueda llegar a hacer.