Virgo, tu primera impresión puede ser algo difícil. Para ti no es ningún problema, porque te da un poco igual lo que digan los demás sobre ti o lo que opinen de tus actos. Pero para los demás es más complicado. Porque, Virgo, eres un ser que siempre está asimilando todo lo que pasa a tu alrededor. Tiendes a evaluar y a criticar cualquier cosa. Pero no lo haces a malas, simplemente tu naturaleza es así.

Necesitas siempre dar tu opinión, ya sea buena o mala. Y cuando se trata de un primer contacto con una persona, esto puede llevar a malentendidos.

Porque los demás pueden pensar que estás criticando para hacer daño, porque aún no te conocen y no saben cómo eres. Pero no te preocupes, quién de verdad quiera conocerte, te empezará a preguntar. E incluso puede que te dé la razón en algunas de tus críticas.

Por eso, hay veces que puedes pensar que tú caes mal a mucha gente y como consecuencia, crees que ellos te van a caer mal a ti. Pero Virgo, tú tienes mucha paciencia. Y sabes muy bien cómo aplicarla con los demás. Porque si crees que caes mal a alguien, iras paciente y pacíficamente a preguntar y querrás saber qué es lo que piensan de ti. Porque eres así y al igual que tú siempre das la opinión, aunque no te la pidan, quieres saber lo que opinan los demás sobre ti. Esto, la primera vez que conoces a alguien puede resultar algo violento. Pero no es así. No lo haces con esa intención. Lo haces porque te gusta saber y conocer bien a los demás.

Ya desde el primer momento los demás se darán cuenta que eres una persona muy detallista.

Y cuidas mucho todo lo que haces o lo que quieres que suceda. Sabes bien cómo tratar a los demás. Ya recién conoces a una persona, te preocupas por saber que es lo que le gusta de la vida. Y también intentas complacerle con lo que crees que más se merece en ese momento. Virgo, puedes creer que le caes mal a mucha gente, pero en el fondo no es así. Una vez te conozcan un poco sabrán que todo lo que pensaban era solamente una simple falsa apariencia.