Como Capricornio tiene esa fama de pasarse la vida trabajando o mejor dicho, ocupado con sus cosas, si alguien se ha pensado que su vida sentimental será poca, se equivoca. Capricornio es pasional, intenso y con algunas facetas en el amor que, porque no muestre claramente, no quiere decir que no existan.

Tanto los hombres como las mujeres Capricornio, lo que dejan muy claro con su actitud es que no ligan por ligar. Ni tienen relaciones del tipo que sea porque se dejen llevar. Capricornio no se deja llevar nunca, o casi nunca. Y en los temas del corazón, que hasta que se concretan dan lugar a muchos juegos y superficialidades, ellos no entran. Es como si Capricornio no saliera al campo si no es para ganar. Así, cuando quiere algo, va a por ello, y vuelve a casa con el trofeo.

Dicho esto, cuando Capricornio seduce o se deja seducir es porque quiere. Y a partir de ahí, igual que lo planifica todo y lo hace muy bien, igual organiza su relación sentimental con todas las de la ley. Ojo, que nadie dice que Capricornio salga a busca a la mujer o el hombre de su vida, para casarse, volver a casa con ella o con él y se acabó el cuento. No. Capricornio puede salir sólo a ligar y a pasar una noche loca, pero volverá con el trofeo porque era eso lo que quería.

Y en todo este proceso, lo que se irá viendo es que Capricornio es un volcán en temas de amor. Calladito, quietecito, imponente, pero cuando se despierta, espabila y se pone en marcha, quien no quiera caer que huya. Como te quedes cerca te devora. Y te encantará. Sigue leyendo.

Capricornio mantiene bajo control sus sentimientos. Entre lo poco que los expone y que sabe que cuando los ha dejado salir demasiado alguien le ha hecho daño, pues los tiene bien encerraditos. Pero Capricornio no es de piedra y aunque recele tampoco se queda quieto. Y se acerca a quien quiere. Unas veces para un rato y otros para algo más, que es lo que les interesa. Porque es cierto que el Capri tiene muchas cosas que hacer y el ligoteo le quita tiempo y no le compensa mucho en su vida. Prefiere centrar su energía en una relación que tenga algo más de futuro.

Hasta aquí ya habrá quedado claro que Capricornio ni se enamora mucho ni de cualquiera. Cuando lo hace, se entregará a muerte. Tampoco hablarán mucho de lo que sienten, pero lo dejan bien claro. Y hasta dan alguna sorpresa con alguna declaración de intenciones, o locuras de amor que llegan al alma y al corazón de su pareja. Porque no son normales y es como encontrar un tesoro.

Igual que con las palabras, Capri controla los besos y el sexo que da por si acaso revelan lo que no quiere que se sepa: sus sentimientos. Y también por miedo a que se destape la caja de los truenos. Que le guste mucho hacer el amor y no sepa parar. Además, cuando a Capri le gusta algo lo quiere ya, y si quiere hacerlo bien, será el mejor porque cuando se pone, se pone. NO le gana ni dios. Toca controlarse, claro.

Pero quienes quieren estar con un Capricornio, sabrán que por dentro de este signo hay todo un mundo en cuestión de sentimientos. Y si los quieren provocar, descubrir y compartir lo irá consiguiendo. Pero poco a poco. A Capri hay que darle tiempo y confianza, y la cabra será todo pasión. Y todo amor, y todo todo.

Capricornio enamorado seguirá siendo Capricornio. Hay cosas que nunca cambian. Con sus cuatro palabras directas y poco románticas, darán paso a una relación estable, oficial, y convencional, lo más seguro. A Capri le gustan las cosas bien hechas, clásicas, al estilo de siempre. Es un signo comprometido a muerte, enamorado o no, así que, visto así, es de fiar y su entrega es real. 

La vida en pareja con Capricornio tendrá mucho que ver con la forma en que este signo vive. Estable, seguro y con confianza. Para muchas personas, un estado ideal. La infidelidad, por ejemplo, es para gente que no se controla, y en ese sentido, es difícil que Capricornio sea infiel. Su pasión se quedará en casa. Claro, que con lo apasionado que es, como le falte en casa la pasión que necesita… la tendrá que buscar fuera. Como sea la otra persona la que “sale de excursión”, habrá tocado el timbre de la puerta que no debía. La que tendrá que tomar y salir para no volver nunca más a la vida de Capricornio. La cabra no perdona una infidelidad, que quede bien claro.

Si Capricornio es el abandonado lo lleva francamente mal. Cuando apuestan por una relación, con lo que les cuesta, es porque están convencidos que es para toda la vida. Si se acaba, tendrán que vivir durante un tiempo con la sensación de abandono y de pesimismo. Le costará perdonar, se aislarán del mundo y se volverán más fríos y duros. Pero vivir sin amor no es bueno y en algún momento Capricornio volverá a por él. Eso seguro.