LEO Y EL DOLOR

A leo le persigue y le perseguirá toda la vida su fama de orgullo máximo. Leo es una persona que derrocha amor propio. Que inspira fuerza, fuego, pasión y energía. Es esa amistad de auténtica locura que siempre arriesga, que nunca pierde y que consigue salirse con la suya. Sea como sea. Hay parte de cierto en todo eso, peor también, hay cosas que no son del todo ciertas. Para conocer a Leo en todo su esplendor y saber perfectamente cuál es su punto débil, hay que tener paciencia, picardía y saber mirar muy bien en el interior. Leo, también cae. También sufre. También se deja llevar por la desesperación y por la angustia cuando se le presentan situaciones muy drásticas.

Leo, toca fondo, como todos. Pero en su caso, a veces, es por demás.

Aunque quiera mostrar al mundo otra cara, aunque pretenda hacer como que no pasa nada, la gente que conoce al león de verdad sabe que no es así. Leo llora mucho más de lo que dice y sea autocastiga mucho más de lo que le gustaría admitir. En ese sentido, sabe hacer el trato de su vida. Sabe aparentar positividad cuando, en realidad, están en la completa oscuridad. Leo lidia con la angustia, sí… como todos. Pero en su caso, son palabras mayores. No es el típico problema que se arregla con consejos positivos y con su gente más cercana. Leo necesita tiempo. Mucho tiempo. Paciencia y gente buena a su alrededor. Porque el proceso puede ser duro, largo y nada agradable.

Pero, Leo es mucho Leo, y aunque esté en el subsuelo, encontrará la forma de salir hacia delante. Siempre lo hace, eso es más que seguro. Para tumbar al león y conseguir hacer que su esencia desaparezca por completo, hacen falta muchas armas, mucha maldad y mucha astucia. Y no, nadie tiene más inteligencia en ese sentido que el propio león.

2018-01-07T11:23:01+00:00