LEO Y LA ANSIEDAD

Cuando no tienes el control de las situaciones, te llenas de ansiedad Leo, de arriba a abajo. Todo tu cuerpo se empieza a estresar, estás descontrolado, puedes reír exageradamente y llorar al minuto siguiente como si no hubiera un mañana. No te centras con nada… Leo, a ti la ansiedad te viene cuando das y das y no recibes nada, o peor aún, cuando recibes lo que ningún ser humano debería recibir jamás, gritos, malas contestaciones, hechos que solamente hacen daño…

Y te jode y te molesta enormemente, porque tú, Leo, peleas hasta el final por cualquier tipo de relación, por las personas que amas y te importan. Y haces los detalles más bonitos del mundo, y preparas sorpresas, y haces la vida aún más especial de las personas que te rodean. Y si tienes que quitarte tú de tus caprichos por prepararle algo a alguien especial, lo harás. Y si tienes que gastarte todo el sueldo en eso que le hacía tanta ilusión, también lo harás Leo.

A ti no te cuesta hacer feliz al resto, y es más, no necesitas que hagan lo mismo contigo porque sabes que pones el listón muy alto.

Y que no, que probablemente a ti te hace más feliz dar que recibir, te hace más feliz ver feliz al resto Leo. No necesitas más.

El problema es cuando el resto te lo paga como no debes. Te lo paga con malas palabras, con palabras que van a hacer daño. No lo entiendes, no entiendes como, con la persona que mejor te estás portando te hace eso. Y si por más que tratas de explicarle, de hacerle entrar en razón o de que entienda, sigue sin comprender, más te frustras. Y a veces te conformas con que un ratito esté bien y te trate con amabilidad aunque el resto se vuelva loco y te trate como una mierda. Pero eso, Leo, es contraproducente, y la ansiedad llega, y te enfermas. Porque no conoces los motivos ni las razones, no entiendes los porqués, no entiendes qué más puedes hacer. Y eso es lo que tienes que cambiar, esa mentalidad Leo. No hay nada más que hacer, a veces simplemente no hay que hacer nada. Solo alejarte.