Aunque parezca que si, ser Sagitario no es nada fácil. Todo el mundo dice que Sagitario es el signo con más suerte del Zodiaco, que es alguien al que siempre le salen las cosas bien. Pero en realidad no es así… En realidad, Sagitario es de los que trabaja mientras todos duermen, es de los que se esfuerza hasta que le duele todo el cuerpo, de los que se deja la piel en todo lo que hace.

Lo peor de Sagitario es que se obsesiona bastante con dejar el listón bien alto y con que las cosas le salgan bien. Parece que no, pero en el fondo, a Sagitario le importan un poquito las opiniones de los demás. Y eso le hace preocuparse bastante por cada paso que da, por hacer bien las cosa y por la imagen que da a los demás.

50 Cosas de Sagitario

Otra de las peores cosas de ser Sagitario es esa impulsividad con la que se enfrenta a la vida. Sagi es de esas personas que se deja llevar en todo momento por lo que le dicen sus sentimientos. No tiene ningún filtro, no tiene ninguna voz en su interior que le advierta antes de hacer algo. Y eso puede ser muy peligroso. Sagitario lo sabe, sabe que muchas veces la ha cagado por decir o hacer cosas que no debería. Hay veces que intenta controlarse y que intenta no dejar que su impulsividad hable por él/ella, pero pocas veces lo consigue y tiene que convivir con ello de la mejor manera posible.

Pero sin duda, lo peor de ser Sagitario es ser diferente a los demás. Sí, aunque parezca una ventaja y una virtud, en realidad no lo es. A Sagitario le cuesta muchísimo sentirse integrado en la sociedad, le cuesta hacerse un hueco y sentirse parte de ella. Siempre va a su rollo y no sigue ningún tipo de normas. Es independiente y amante de la libertad y eso es algo bueno. Pero su exceso de rebeldía no le permite integrarse con los demás. Y aunque hay veces que es feliz siendo así y yendo a su ritmo, otras sin dudas, le gustaría encontrar a alguien que le siguiera el ritmo y que entendiera todos esos pensamientos que tiene.

El lado oscuro de Sagitario

Lo peor de ser Sagitario es no tener a nadie que consiga llevarte el ritmo al 100%. A Sagi no le importa estar solo en el mundo, pero hay momentos en los que necesita calor y, sobre todo, necesita sentirse escuchado.