Emocional, atento, sin límites. Pensé que era el amor de mi vida, pensé que terminaríamos juntos en un parque tomados de las manos agrietadas, mientras le dábamos de comer a las palomas. Pero no fue así, al final entendí que no era para mí, que hay amores que se quedan en tu corazón pero no en tu vida. Esto fue lo que aprendí cuando me rompió el corazón un hombre Cáncer. 

Creí que tanto amor era suficiente, que el deseo de formar un hogar y ser leales bastaba. Creí que conectar a nivel profundo era único, que yo era la mujer que haría temblar su corazón hasta el último de los días. No obstante, teníamos una idea equivocada del amor, yo ya no estaba incluida en ese plan. 

Le entregué mi corazón a un hombre Cáncer 

Me enamoró su forma arrebatada, ese lado temperamental capaz de sacarme un montón de carcajadas y muchas ganas de vivir la vida. Sin embargo, me asustaba ese lado frío, el que se olvidaba de lo vivido. El que le daba igual mis besos, mis caricias, mis mensajes. Ahí es cuando algo me dijo que no iba a funcionar, pero igualmente lo intenté. 

Nadie me dijo que un hombre Cáncer esconde mucho, que guarda en sus recuerdos viejos amores que aún no está listo para dejar ir. Nadie me dijo que las personas se aferran tanto hasta olvidarse del presente. Nadie me dijo que se aíslan, que sólo quieren estar solos y perderse en su propio llanto. 

Un hombre Cáncer te sacude cuando menos te das cuenta, hace que te preguntes una y otra vez qué es lo que estás haciendo mal. Es un cúmulo de emociones que se esconde detrás del hombre aparentemente perfecto. Y justo cuando quieres soltar, cuando te das cuenta que no serás feliz, es cuando hacen todo para que no sea así. 

Y ahí estás perdida en un calvario que no buscaste. Porque duele amar cuando no te corresponden, pero duele más saberlo y no poder dejarlo. Justo cuando pones distancia, te vuelve hacer sentir especial, intenta demostrar que eres lo mejor que le ha pasado en su vida y te hace sentir única, la mujer más amada, llena de detalles, de atenciones, pero no es así. 

Lo que aprendí cuando me rompió el corazón un hombre Cáncer, es a elegirme por encima de todo. Porque tuve que aprender a alejarme, a valerme por mi misma y a no tener que depender de sus buenos y malos ratos. Aprendí a ser egoísta, porque no me toca a mí ejercer el papel de salvadora, tampoco quería hacerlo. 

Aprendí que nunca hubo una relación, que era yo y un montón de sentimientos necios, con la esperanza de que un día él volteara y me amara de verdad. Pero no fue así, me estaba hundiendo en la tristeza, en el dolor, en sus ratos de ignorancia. Estaba siendo infeliz al lado de un hombre y tuve que ponerle final, aunque se me hizo pedazos el corazón. Vale la pena amar a un hombre Cáncer, pero no tu vida.