Si sabes algo de astrología, está claro que sabrás que Aries es demasiado impulsivo, o que Leo necesita ser el centro de atención o que, a menudo, Sagi sale corriendo cuando oye la palabra compromiso… pero la realidad es otra, y es mucho más compleja cuando uno de ellos entra de verdad en tu vida. Aquí vamos a ver lo que nadie te dice sobre enamorarte de un signo de fuego.
Quizás seas una persona intensa pero es que cuando les conoces, o tu energía se mezcla con la suya, es cuando entiendes que estabas jugando en una liga distinta. De repente empiezas a hacer cosas que jamás habrías imaginado, dices que sí a planes improvisados, coges el coche sin saber muy bien dónde vas, te ríes más, discutes más, sientes más y, sin darte cuenta, acabas viviendo una historia que parece avanzar a cien kilómetros por hora. Ese es el problema de los signos de fuego, que te acostumbran demasiado rápido a vivir con el corazón acelerado. Y cuando eso pasa, volver a la calma cuesta muchísimo.
POR QUÉ LOS SIGNOS DE FUEGO SON TAN IRRESISTIBLES PARA LOS DEMÁS
Enamorarte de un signo de fuego no es enamorarte de alguien tranquilo, predecible o excesivamente racional. Es enamorarte de una persona que siente las cosas con una intensidad que muchas veces ni ella misma sabe gestionar. Cuando te quiere, lo notas. No tienes que adivinarlo, ni interpretar mensajes, ni pedir explicaciones. Está, se implica, te busca, hace planes, tiene ganas de compartir la vida contigo y, durante un tiempo, consigue que pienses que no existe nadie más en el mundo. Pero igual que aman fuerte… También viven fuerte, se enfadan fuerte, se ilusionan fuerte, se decepcionan fuerte. Y eso es como una montaña rusa que no todo el mundo sabe soportar.
Los signos de fuego tienen una virtud maravillosa y un defecto bastante peligroso: viven demasiado el presente. Si son felices, quieren que todo ocurra ya, si tienen una idea, quieren ponerla en marcha ya, si sienten algo por ti, quieren vivirlo ya. Y cuando las cosas no avanzan al ritmo que esperan, la frustración aparece mucho antes que la paciencia. Lo curioso es que mucha gente los confunde con personas que no tienen miedo, pero es mentira. Lo tienen. Lo que pasa es que, mientras otros se quedan quietos cuando sienten miedo, ellos hacen exactamente lo contrario. Corren más rápido, trabajan más, hablan más, se llenan la agenda, se inventan un proyecto nuevo, se van de viaje, se apuntan a cualquier plan con tal de no quedarse demasiado tiempo mirando aquello que les duele.
LOS TRES PEORES HÁBITOS EN LAS RELACIONES DE LOS SIGNOS DE FUEGO
Por eso enamorarte de un signo de fuego también significa aprender que detrás de esa seguridad tan espectacular muchas veces hay alguien que teme muchísimo no ser suficiente, aburrirse de la vida o quedarse atrapado en una rutina donde deje de reconocerse. Y quizá esa sea la mayor lección que dejan. Te enseñan que sentir no es un problema, que decir lo que quieres tampoco, que esperar eternamente el momento perfecto suele ser la mejor forma de no vivir nada, que la vida pasa demasiado deprisa como para quedarse con las ganas. Eso sí, cada signo de fuego lo hace a su manera.
Aries
Aries no se enamora despacio, entra como un vendaval. Si le gustas, lo vas a saber enseguida porque no tiene demasiada paciencia para los juegos. Contigo todo empezará muy deprisa, habrá ilusión, planes, ganas de comerse el mundo y la sensación constante de que cualquier cosa puede pasar. El problema es que también necesita sentir que la historia sigue viva. Si la rutina aparece demasiado pronto, si todo empieza a parecer siempre igual o siente que la relación deja de avanzar, empezará a desesperarse. Lo que nadie te dice de Aries es que detrás de toda esa fuerza hay una persona que necesita sentir que sigue conquistándote cada día.
Leo
Leo tiene fama de necesitar atención, pero la realidad es otra. Lo que necesita es sentir que la relación sigue teniendo ilusión. Cuando Leo ama de verdad, lo da todo. Te hace sentir especial, presume de ti, celebra tus logros como si fueran propios y consigue que cualquier plan normal parezca mucho más divertido. El problema aparece cuando siente que deja de ser importante para la otra persona. Ahí se rompe algo por dentro. Porque Leo puede soportar muchas cosas, pero le cuesta muchísimo sentir que ya no le valoran igual que al principio. Y cuando eso ocurre, aunque intente disimularlo, el orgullo empieza a hablar mucho más alto que el corazón.
Sagitario
Sagitario no tiene miedo al compromiso, tiene miedo a dejar de sentirse libre. Y son dos cosas completamente distintas. Cuando encuentra a la persona adecuada puede ser uno de los compañeros más leales, divertidos y generosos del Zodiaco. El problema aparece cuando siente que la relación empieza a convertirse en una obligación, en una rutina o en una lista infinita de normas. Sagi necesita seguir sintiendo que puede respirar, improvisar y descubrir cosas nuevas. Si entiende que estar contigo no significa dejar de ser él/ella mismo/a, probablemente se quede mucho más tiempo del que imaginas. No busca escapar del amor, simplemente necesita encontrar a alguien con quien la vida siga pareciendo una aventura.