Hay besos que no necesitan explicación, que cuando llegan a tu mente despiertan tus deseos más escondidos, esos que tienen un toque sexy, pero también tierno. Los llaman perfectos, yo diría que son una tentación, porque hacen más que sólo morderte los labios. Te cuentan toda una historia, que te remueve en lo más profundo, y lo mejor de todo es que no necesitan decir nada. Es a la hora de besar cuando te atrapan,  te hacen sentir de todo y lo único que quieres es congelar el momento, que nadie te quite esa satisfacción. Cada signo del zodiaco sabe de lo que hablo, porque te roban una sonrisa después de besar. Esto es lo que tus labios cuentan a la hora de besar según tu signo:

Aries 

Aries, sabes muy bien que si una persona llega a tu camino no es un accidente, es la oportunidad de disfrutar. Ahí es cuando dejas que todo fluya, no te vuelves exigente, simplemente dejas que tus labios tomen el control. Así que, la pasión es la que gobierna, tu forma de besar es intensa, es la que puede iniciar de una forma suave y cuando menos piensas se vuelve un beso extremista. Es como una enorme resbaladilla, en la que corre el agua, en la que los deseos se hacen presentes, en la que te quieres desplazar una y mil veces más. Tu segundo nombre es el atrevimiento, tus labios no conocen de reglas, pero sí de expresión. Lo que quieres es sellar el momento y quizá una leve mordida sea la mejor opción. 

Tauro 

Tauro, tu secreto es la calma, no quieres ser esa persona que presiona en nada, quieres que la persona decida entregarse de verdad. Te gusta dirigir tus labios de una forma suave, porque lo que quieres es reciprocidad, darte cuenta que pueden convertirse en uno solo al besar. Tú no eres de los que se aceleran sin razón, prefieres jugar con el don de la sensibilidad. Antes de llegar a la boca recorres el cuello, acaricias su cabello y justo cuando su aliento se encuentra con el tuyo, es ahí cuando el beso se hace presente. Es tanta la confianza que no hay mucho qué decir, sabes cómo leer a la otra persona y te gusta que un beso sea capaz de hacer que se olviden de todo. Son sólo ustedes, gozando hasta que la madrugada les diga que ya es tiempo de parar. Pero ya sabes lo que dicen, para qué renunciar, si puedes descansar. 

Géminis 

Hay besos poco cuerdos, impredecibles, apasionados, pero inteligentes. Sí, besos como los de Géminis, que rompen con lo convencional, que hacen que sientas de todo mucho antes que tu piel los roce. Ese eres tú Géminis, el divertido, el que tiene unos labios capaz de recorrer de pies a cabeza. Para ti, no hay ningún rincón prohibido, pero sí muchas ganas de explorar hasta el último poro. Te gusta agregarle un toque atrevido, que sea el inicio de una noche loca, que rompa con la rutina y que no siga ninguna línea. Tus labios son esos que extrañan a las pocas horas después de haberse marchado. Tus besos siempre son dobles, porque aunque satisfacen, siempre quieren más. Están llenos de cariño, de aventura, de retos. Cuando besas tus labios despiertan fantasías, por las que es mejor pedir perdón que permiso. 

Cáncer 

Un beso tierno, dulce, despacio, seductor. Un beso como el de Cáncer, que hace que se eleve la temperatura de tu cuerpo, que despierta tus ganas de querer disfrutar en el lugar menos pensado. Los labios de Cáncer están llenos de impulsos, de coraje, de determinación. No los subestimes, porque de la misma manera que te calman, también despiertan la fiera que llevas dentro. Los labios de Cáncer son sinónimo de sensibilidad, de abrigo, te hacen sentir tan cómodo que cuando menos piensas ya estás dejando que tu lado oscuro haga de las suyas. Ese es Cáncer, el que con suavidad logra que la fiera escondida tome el control. Tal vez no sean los labios que beses toda la vida, pero sí los que vendrán a tu memoria hasta el último de tus días. 

Leo 

Hay besos que se antojan, que hacen que dejes de lado toda la cuestión emocional, es algo más carnal, un deseo desesperado por ser cumplido. Así son los besos de un Leo, se te quedan tan grabados que basta con que otros labios jueguen con tu aliento, para que vuelvan a tu mente. No es su intención convertirse en tu sombra, pero les encanta hacerse presentes y recordarte todo ese montón de vibraciones que un día viviste a su lado. Leo, tiene unos labios que actúan como fiera, depende de cómo los trates para que recibas una dosis de dulzura y protección. O bien, su lado salvaje, el que ve que te está dejando sin un respiro y aún así no se detiene. Por fortuna para muchos hay quienes tienen los dos lados de la moneda, y justo ahí es cuando se vuelven adictos a los besos de un Leo. Porque te derriten de pasión y seducción. 

Virgo 

Los besos que te dejan con una sed desesperada, los que no conocen de límites, los que te acarician hasta el alma con sólo sentir esos labios rozando. Justo así son los besos de Virgo, tímidos pero profundos. No tienen prisa de robar tu atención, al contrario, hasta que estás en pleno beso te das cuenta de lo mucho que necesitabas algo así. Virgo, es quien no conoce de horas, de lugares, de momentos, simplemente se le antoja saborear y se lanza al ruedo. Sus labios son los que te transmiten seguridad, los que despiertan en ti la fierecilla que llevaba tiempo escondida. Virgo, besa de forma directa, no le gusta mucho eso de hacerse el interesante, porque vamos, ya es interesante. No hay nada que fingir, son labios transparentes, con grietas como el de muchos otros, pero con una historia única para contar. 

Libra 

Mientras más sutiles sean los besos, más rápidos son los latidos. Libra, lo sabes muy bien, tú no estás aquí para competir con nadie, simplemente tienes el don de dejarte llevar y tus  labios tienen un sabor único. Saben a elegancia, a valentía, a ternura, eso hace que dejen huellas imborrables. Vamos, que Libra tiene un toque romántico único, y no necesita estar enamorado, simplemente conoce el arte de besar como la palma de su mano. Le gusta hacer que la otra persona ya no pueda más, que se pierda en su mirada, en sus gestos, en los sonidos que te invitan a querer más. Ese es el Libra que te enseña el significado de exquisito. No son unos labios perfectos, pero tampoco quieren serlo, porque lo suyo es la astucia. Lo suyo es dibujar con los labios una vida en la que la pasión toma el control. Una vida que entra en pausa, porque te invita al Universo de la seducción. 

Escorpio 

Besar a un Escorpio es una batalla campal, es luchar contra todos esos demonios que se despiertan y quieren la parte que les toca de satisfacción. Es sinónimo de abrazar el erotismo y la pasión al mismo tiempo. Le pese a quien le pese son los mejores besos que podemos encontrar en el zodiaco. Sus labios tienen magia, pero también trucos, porque saben muy bien cómo, cuándo y en dónde besar. No son nada débiles, se quedan impregnados en tu piel de una manera muy firme. Cuando besas a un Escorpio sabes que la entrega es única, que probablemente te vuelvas dependiente de esa sensación. Sí, son adictivos, son los que te hacen crujir el alma y te revientan la imaginación. Pocos tienen el don de llegar tan lejos, pero cuando lo hacen no quieren parar, incluso si les cortan la respiración. 

Sagitario

¿Alguna vez has recibido una invitación para portarte mal? Bueno…  Si tu respuesta es no, quizá es tiempo de que le abras las puertas a algún Sagitario que se te presente en el camino. Porque sus labios tienen ese toque impulsivo, pero prudente que te eriza de pies a cabeza. No intentes comprenderlo, porque terminarás con dolor de cabeza, sólo disfruta, déjate llevar y permite que tus sentidos encuentren una forma distinta de amar. Los labios de Sagitario son seguros, confiables, son los que no conocen freno, los que hacen que te enamores del momento, los que despiertan tu lado más travieso. Son de esos labios que te hacen bien, que dan alivio, y que no importa si sólo son fugaces, porque al final te acompañan para toda la vida. 

Capricornio 

Capricornio y su curiosa forma de besar. Sabes que está frente a ti cuando hace que te sientas en confianza, porque es más que sólo la unión de los labios. Antes de besar te pierdes en su mirada, en el color de sus ojos, en lo suave que le tiembla la boca, en las ganas locas que tienen de hacer de todo. Capricornio, es precavido, le gusta poner atención en cada detalle, leerte, abrazarte y acariciarte. Sus besos no son secos, están llenos de sorpresas. Cuando besan te acarician la autoestima y el corazón, te hacen sentir la persona más valiosa de este mundo, pero también la más sensual. Capricornio te inquieta, hace que tus fantasías se dejen llevar, se mete tan dentro de ti, que llega un momento en el que lo único que quieres es más. 

Acuario 

Hay malas influencias que valen la pena, porque al final de todo te roban la sonrisa. Así como Acuario, que le gusta atraerte como si fuera un imán. Su forma de besar está llena de manías, de movimientos sigilosos y mordidas inesperadas. Es quien encuentra el punto perfecto en todo. Para ti Acuario, no hay límites, siempre hay alguna regla que romper y que es capaz de llevarnos a un mundo de la seducción completamente desconocido. Es un signo que no te obliga a nada, simplemente hace que sean tus instintos los que tomen la última palabra. Acuario, es quien te da atención, amor, te hace sentir la persona más especial del mundo. La noche es testigo de las tantas veces que Acuario ha hecho temblar un cuerpo hasta que ya no puede más. El secreto está en las ganas que despierta en ti. 

Piscis 

Piscis, tus besos saben a sueños, a largas madrugadas, a instintos que no conocías. Eres el romántico del zodiaco, el que tal vez muchas veces se calla, pero en cada una de sus acciones derrocha ternura. A ti te gusta que tus labios se dejen llevar, que tu imaginación corra a su antojo. Eres quien procura ir al paso de la otra persona, no tienes prisa, quieres disfrutar de verdad, que en el momento en el que sus labios se encuentren sea verdaderamente mágico. Tus besos son acompañantes de la atracción mental y física que despiertas en el otro. Eres pasional, sensual, inteligente, tienes todo el combo para que tus labios se conviertan en hogar. Eres tan dulce, que acaricias de una forma muy profunda, sin prejuicios, simplemente con la intención de vivir el momento y eso no se compara con nada.