Hay muchos motivos de peso en mi vida que hacen que me enorgullezca de lo que soy. Hay veces que me apetece recibir halagos, porque no soy de piedra y me gusta que tengan en cuenta mis aspectos positivos, pero como no tengo a nadie que me vaya tirando pétalos de rosas cuando voy andando por la calle, pues seré yo quien tome el mando. A continuación, os voy a dar una breve reflexión del por qué me enorgullece ser el signo más lunático de todo el zodiaco:

Mi hogar es el hogar de mi gente. Mi sabiduría también es para ella, todo lo que yo tengo lo comparto con quien yo quiera sin pensarlo dos veces. Mi sensibilidad a veces me hace perder la cabeza, pero la mayoría de las veces me ayuda a empatizar con los demás. Doy sin pedir nada a cambio, solo quiero que todo el mundo esté feliz y que nadie se crea más que nadie. Sin medidas, sin límites y sin nada que se interponga entre el corazón de la persona que esté ayudando y el mío.

Muchas veces he recibido puñales por mi espalda por esta razón: porque doy más sin pedir nada de vuelta. Muchas veces me han decepcionado por esto mismo, pero en realidad la culpa la tendría yo, por haber confiado y dado todo como siempre… Pero ¿sabéis qué? Que no me arrepiento de ello, porque si actuara de manera egoísta ya estaría fallándome de nuevo y no quiero eso. Me gusta la fuerza que tiene el compromiso que creo cuando me comprometo con mi gente, porque eso en realidad define quién soy y cómo soy.

Me enorgullezco del don que la Luna me brindó el día de mi nacimiento, porque sin él, sería alguien muy diferente.

Hablo del don de mi intuición. él es el que me dirige a ciegas cuando yo no estoy con todos mis sentidos activados. Él es el que me avisa cuando detecta una mala vibra, una mala sensación o una señal que me pueda advertir sobre algo o alguien. En serio ¿qué cabeza loca no querría ese don para sí mismo? Desde luego que yo no lo cambiaría por nada del mundo. Reconozco que me ha traído varios dolores de cabeza, problemas y preocupaciones, pero es que sin él yo ya no sería yo…

Y finalizar esta breve reflexión sin hablar de mis cambios emocionales y el por qué me enorgullecen en el fondo, sería un pecado. Así es, me encanta ser la montaña rusa emocional que soy porque si fuera de una manera distinta, sería como los demás y en el fondo eso es lo que no quiero… Reconozco que hoy puedo estar genial y que dentro de una semana puedo cambiar radicalmente y estar como la mierda, pero eso es señal de que soy FIEL a lo que siento y que me importa muy poco lo que los demás puedan pensar.

Soy fiel a lo que dicta mi corazón, mi mente y mi sexto sentido. Por todo lo vivido y lo aprendido, sé que esto no hace nada más que convertirme en una persona especial. Lo sé, suena muy vanidoso, pero es lo que hay. Vida hay una y no hay que esperar a que sean siempre los demás los que se tengan que enorgullecer de nuestras cualidades. Nosotros también podemos y debemos hacerlo. Me enorgullezco de ser Cáncer.

2020-09-08T18:25:08+02:00