Cae en malos amores, termina con el corazón roto y se vuelve a levantar. Así es Aries, la persona que tiene fuego en el alma, resiliente, arrebatado y temerario. Es un ser que te llena, que no teme al  fracaso. Que siempre está dispuesto a amar, pero no cualquiera está listo para entregarle su corazón a Aries. Es fantasía y equilibrio en una sola persona, es quien te puede poner entre la espada y la pared, porque cuando llega a tu vida te agita tanto que sientes que la respiración no es suficiente. 

No le entregues tu corazón a Aries si no está dispuesto aferrarte al compromiso, porque es tan ardiente como leal, es la persona que aprendió a amar con todo su ser, que se entrega, que te acompaña, te apoya, te inspira. Es quien no tiene miedo de secar tus lágrimas, darte calor y repetirte una y otra vez que todo va a estar bien. Es sorpresa, imprevisto, es la sonrisa que te roban por las mañanas. 

No te enamores de un Aries…

No cualquiera está listo para tanta energía, para escalar las nubes y bajar de golpe, porque es impredecible, le gusta querer de todas las formas. En sus labios tiene todos los colores, los que hacen que quieras besarlos todo el día. Sus palabras te envuelven, son como tu canción favorita en medio de la nada, sólo tú y lo que te gusta. 

Aries quiere a alguien que no tema, que levante la cabeza muy alto a pesar de los errores. Alguien que tenga el valor de abrazar sus debilidades, de gozar cada instante, de llorar de risa y seguir andando. Aries quiere adrenalina, calma, lo quiere todo, porque lo da todo, porque no escatima y siempre quiere más, tiene ambición, de la bonita, de la que se supera cada día. 

Aries lleva heridas en el alma, pero no las carga, no las hace presentes, prefiere ver el vaso medio lleno, porque sabe que los instantes se van como agua y nunca regresan. Tiene la satisfacción de la impaciencia, nunca puede estar sin hacer nada y le gusta que sus parejas vayan a su paso, a la velocidad de la felicidad.

 

Y sí, tiene arrogancia en la mirada y en su forma de actuar, no es por ego, es porque la vida le ha dado tremendas revueltas, de esas en las que pensó que no volvería a levantarse. Pero lo hizo, Aries siempre puede, se limpia las lágrimas y juega con fuego, no le da miedo gritar alto lo mucho que le han costado cada una de sus victorias, si no puedes con eso mira hacia otro lado. 

No le entregues tu corazón a Aries si no estás dispuesto a confiar en ti, a creer que puedes lograr cada uno de esos pensamientos que visitan tu mente loca. Porque Aries quiere verte volar muy alto, quiere que descubras lo más profundo de ti, lo que escondes, tus miedos, tus alegrías, tus sueños, tus fantasías. Aries tiene paciencia y se enfoca de verdad cuando alguien vale la pena. 

No cualquiera está listo para entregarle su corazón a Aries, porque es sinónimo de fuerza, es confrontación, no es un signo que calle, nació para ser escuchado y a veces, es tan directo que puede hacerte pedazos con una sola frase. Así es, prefiere la honestidad por encima de todo, no importa si eso significa quedarse sin las personas que quiere, sé es fiel a sí mismo.  

No le entregues tu corazón a Aries si tienes miedo a derrumbarte, es estable pero también le gusta ponerse a prueba. Le gusta que su vulnerabilidad hable por sí sola, se acepta, conoce que no puede con todo pero lo intenta. Si no estás dispuesto a un amor genuino dale vuelta a la página, porque Aries lucha hasta el último segundo por lo que quiere.