Querido amigo Escorpio. Nos han contado por ahí que no te gusta mucho que te piropeen ni que se hable bien de ti. Ni siquiera que se hable mucho de ti. Sabemos que es por algo más complicado que la modestia y la discreción. Y que tampoco es por mantener tu aire de misterio (ese que te sale sin querer, ya lo sabemos).
Pero creemos que todo lo que vamos a contar aquí no son halagos falsos, ni esconden ninguna segunda intención ni atentan contra tu intimidad. Son sólo pequeños detalles sobre lo mejor de ti mismo. Tómatelos como un regalo. O como un refuerzo a tu autoestima. Pero acéptalos, por favor.

Escorpio, siéntete orgulloso:

• Porque tienes claras tus metas y sólo te permites ser flexible en la energía que les pones o en la estrategia a seguir.
• Porque tu dureza exterior esconde un corazón grande que empatiza muy bien con los demás.
• Porque combinas tu parte más sensible con una gran fortaleza para conseguir lo que quieres.
• Porque te alimentas de tus logros y conforme más logros consigues, más preparado estás para seguir y seguir, y seguir…
• Porque juegas con tu poder para tener controlado al enemigo. Te muestras o te escondes, te rebelas más o te callas mucho.
• Porque prefieres tener buenos amigos a tener muchos. Y la relación que estableces con ellos es para toda la vida (salvo traiciones de esas que no perdonas, pero esa es otra historia).
• Porque le pones pasión a todo. Y cuando decimos todo, es todo. Desde que te levantas hasta que te acuestas. Y toda esa pasión, te hace vivir intensamente.
• Porque se te nota tanto todo lo que sientes que los demás saben bien a qué atenerse (a la mierda el aire de misterio cuando lo que está en juego es que los demás SEPAN LO QUE SIENTES).
• Porque tienes la capacidad de transformarte y transformarlo todo. Y no siempre es manipulación. Que quede claro.
• Porque tienes mucha facilidad para conocer a las personas y eso ayuda mucho en las relaciones. Y que nadie piense en la carga que eso puede ser para ti. Es un placer que ejerces en cuanto puedes.
• Porque cuando proteges a los tuyos lo haces una vez y con eso basta. No hay enemigo que vuelva dos veces a “intentar robar en tu casa”.
• Porque ves una parte del interior de las personas que no ve casi nadie.
• Porque eres el amante perfecto (y aquí es mejor no dar más detalles. No iríamos del tema).
• Porque te gusta pelear de frente. Nada de sorpresas ni traiciones por la espalda. Al enemigo siempre hay que mirarle a los ojos.
• Porque no te importa al límite que llegues del sufrimiento. Sabes que vas a sobrevivir, aunque lo traspases. Siempre vuelves del otro lado.
• Porque los demás te importan. Y aunque muchos de ellos no lo sepan, tú sí lo sabes. Y vas a seguir preocupándote por ellos.
• Porque nunca eres una carga para nadie. Estás pero mantienes siempre una distancia que da mucha libertad a los que te rodean.
• Porque aunque seas un buen contrincante, antes de entrar a pelear, haces todo lo posible por evitar la pelea.
• Porque eres leal a muerte (y lo único que te gustaría es que los demás supiesen lo que significa ser leal de verdad. Como no lo saben, no lo valoran).
• Porque los demás se enamoran de ti cuando tienen sexo contigo (aunque estés harto del temita, ¿no nos digas que no mola tener ese poder?).
• Porque cuando te abres, es porque has empezado a confiar. Y de confiar puedes pasar a querer y a mucho más.
• Porque sabes explotar la espiritualidad hasta en las cosas más frívolas y superficiales.
• Porque te puedes complementar perfectamente con los más fuertes o con los más débiles. Tu eres fuerte en algunas cosas y débil en otras. Por eso sabes bien qué necesita cada uno. Y se lo das.
• Porque trabajas más que muchos y presumes poco de ello (en general, no presumes de nada. Lo que se ve es lo que hay. Eso piensas, eso dices y allá cada cual con preguntarse cosas sobre ti).
• Porque tienes tantas respuestas a tantas preguntas que si hubieras tenido más tiempo en esta vida, lo hubieras utilizado para ganar dinero (pero tienes que sentir y vivir, y eso no te deja tiempo para muchas cosas más).
• Porque tienes un detector de estúpidos dentro y no dejas que ninguno se acerque a más de dos metros de ti.
• Porque eres capaz de leer todo esto, sonreír por dentro y no decir nada a nadie (aunque pensarás: lo sabía).