Cada signo del Zodiaco tiene su forma de enfrentarse al dolor. Cada uno sufre a su manera. Unos prefieren callarse y tragar hasta que no pueden más. Otros, en cambio, son de los que optan por hablar de ello para que al final no termine doliendo más de la cuenta. Así es cómo se relaciona Piscis y el dolor:

Lidiar positivamente con el dolor es una asignatura pendiente para Piscis. Es verdad, Piscis es un verdadero caos cuando se trata de no perder la paciencia. Es más, la paciencia de Piscis en estos casos nunca ha hecho acto de presencia. Pero aun así, hay que tener claras dos opciones. Una: Piscis lo intenta por todos los medios. De verdad, quiere cambiar, quiere tomarse las cosas con más calma, quiere dejar de ser la víctima de la película. Piscis no quiere eso. Lo odia. A ver, en el fondo ese punto de drama que le persigue… le pone. Le gusta, pero hasta cierto punto. Dos: es una persona demasiado emocional como para dejar de lado los problemas y seguir con su vida como si nada.

Piscis no sabe hacer caso omiso a sus sentimientos. No sabe enterrarlo y olvidarse de ellos. Cuando le pasa algo, se nota. Vamos, no es que se note, es que parece como si tuviese un cartel luminoso que dice “me pasa algo”. Piscis es transparente, claro como el agua, puro como la esencia de los pequeños detalles que marcan la diferencia. Es querer y no poder.

Intentar salir del dolor y terminar más y más adentro. Hasta que llega el día, que su chip cambia. Piscis no abre los ojos hasta que no se da un buen golpe. Pero cuando lo hace, renace de nuevo. Las prioridades empiezan a cambiar y el karma comienza a dar un poquito de tregua y a entregar a Piscis lo que se merece. VALOR. Valor para saber decir no. para conocer los propios límites y para quererse mucho más. Piscis cae como nunca, pero se levanta como nadie. Eso, siempre.