Tu mes de nacimiento puede revelar cuál es tu mayor necesidad cuando te enamoras, pero también ese patrón que puede terminar metiéndote una y otra vez en historias que te dejan hecho polvo. Busca el tuyo porque puede que entiendas unas cuantas cosas sobre tu vida amorosa después de leerlo. ¿Qué dice tu mes de nacimiento sobre tus relaciones?
ENERO
Cuando quieres a alguien, te gusta construir
Si naciste en enero no eres de abrir las puertas de tu vida a cualquiera. Puedes conocer gente, salir, pasarlo bien y tener tus historias, claro, pero para confiar DE VERDAD necesitas tiempo. Ahora, cuando alguien consigue entrar, cambia la cosa. Empiezas a pensar en futuro, en estabilidad, en cómo encaja esa persona en tu vida y en todo lo que podríais construir juntos. Tú no quieres una relación para matar el tiempo, necesitas sentir que aquello va hacia algún sitio.
El problema es que muchas veces terminas haciendo demasiado. Organizas, solucionas, sostienes, piensas por adelantado y casi sin darte cuenta acabas siendo la persona responsable de que la relación funcione. Y no, no puedes tirar siempre tú del carro. Necesitas a alguien con sus propias metas, que te dé seguridad y que también sepa hacerse cargo de las cosas. Alguien que cuando tú estés hasta arriba pueda decirte: «déjalo, ya me encargo yo». Ahí es cuando bajas la guardia de verdad.
Cuál es tu verdadero lenguaje del amor según el mes en el que naciste
FEBRERO
Puedes querer muchísimo a alguien y aun así necesitar tu espacio
Si naciste en febrero necesitas algo que no todo el mundo entiende: libertad incluso cuando estás enamorada/o. Puedes querer muchísimo a alguien y seguir necesitando tus amigos, tus proyectos, tus planes y momentos en los que puedas hacer tu vida sin tener que estar explicando absolutamente cada paso.
Además, contigo todo empieza muchísimo por la cabeza. Puedes tener delante a la persona más guapa del mundo que si después no tiene conversación, curiosidad, ideas propias o algo que te sorprenda… te acabas aburriendo. Necesitas admirar de alguna manera a quien tienes al lado, sentir que puedes aprender algo de esa persona y sobre todo que siempre queda algo por descubrir.
Eso sí, tienes una contradicción curiosa: eres muy independiente hasta que notas que alguien que quieres empieza a alejarse. Ahí empiezas a preguntarte qué pasa, analizas señales, recuerdas conversaciones y puedes comerte bastante la cabeza aunque por fuera hagas como si te diera exactamente igual. Tu relación perfecta no es estar pegados todo el día. Es tener dos vidas propias y seguir teniendo ganas de elegiros al final del día.
MARZO
Puedes amar tanto a alguien que terminas olvidándote de ti
Si naciste en marzo puedes entregarte muchísimo cuando conectas emocionalmente con alguien. Escuchas, perdonas, entiendes, justificas y tienes esa maravillosa y peligrosa manía de pensar que con suficiente amor algunas personas terminarán cambiando. Y no siempre cambian.
Muchas veces ves el potencial de alguien antes que su realidad. Ves quién podría llegar a ser, cómo podría funcionar la relación, todo lo bonito que podríais construir… y mientras tanto puedes estar aguantando cosas que no deberías aguantar. Además, cuando alguien te decepciona te cuesta muchísimo cortar emocionalmente. Puedes haber eliminado su número, dejar de verlo y tener clarísimo que no quieres volver… y seguir pensando en esa persona durante meses.
Necesitas entender que una relación bonita no debería obligarte a estar salvando constantemente al otro. Necesitas alguien sensible, sí, pero también estable. Alguien que cuide de ti cuando seas tú quien no puede más. Querer muchísimo es precioso, pero quererte a ti también tiene que formar parte del trato.
ABRIL
Necesitas sentir algo FUERTE o empiezas a aburrirte
Si naciste en abril las cosas contigo suelen empezar con intensidad. Te gusta la química, la tensión, sentir que está pasando ALGO, tener ganas de ver a esa persona y notar ese pequeño subidón cuando aparece su nombre en el móvil. Las relaciones demasiado tibias contigo lo tienen complicado.
Cuando alguien te gusta tampoco eres de quedarte seis meses esperando a ver si se decide. Si notas reciprocidad, avanzas. El problema puede llegar cuando confundes intensidad con compatibilidad. Que alguien te vuelva loca/o, que haya una química brutal o que no puedas dejar de pensar en esa persona no significa necesariamente que te convenga. Y seguramente esa lección ya te haya costado algún disgusto.
También necesitas a alguien con carácter, con vida propia y que sea capaz de decirte que NO. Puedes discutir fuerte, calentarte muchísimo y cinco minutos después querer arreglarlo, pero no todo el mundo funciona así. Hay palabras que tú dices cabreada/o y olvidas cuando se te pasa el enfado, pero que la otra persona puede recordar durante muchísimo tiempo.
Necesitas pasión, por supuesto que sí, pero también aprender algo: la tranquilidad no significa que se haya acabado el amor. A veces esa persona que no te hace vivir permanentemente preguntándote qué coño está pasando es precisamente la que merece la pena.
MAYO
Necesitas seguridad, pero cuidado con quedarte donde ya no eres feliz
Si naciste en mayo necesitas tiempo para confiar, para abrirte y para sentir que realmente puedes bajar la guardia con alguien. Pero cuando lo haces te implicas muchísimo. Eres de construir rutinas juntos, crear hogar, hacer planes a largo plazo y sentir que esa persona forma parte de tu vida de verdad, no solamente de tus sábados por la noche.
El problema es que precisamente por eso puedes aguantar DEMASIADO. Te cuesta muchísimo aceptar que algo que has construido durante años ya no funciona. Piensas en todo lo vivido, en lo que costó llegar hasta ahí, en los recuerdos, en todo lo que podríais perder… y puedes quedarte mucho más tiempo del necesario intentando salvar algo que en el fondo sabes que está roto.
Pero estabilidad no significa aguantar cualquier cosa. Necesitas lealtad, cariño, contacto, seguridad y sobre todo alguien que no te haga preguntarte cada dos días dónde coño estás parada/o. No necesitas fuegos artificiales todos los días, necesitas saber que cuando todo se ponga feo esa persona seguirá ahí. Y cuando encuentras eso, cuando de verdad confías y te sientes segura/o, eres de los que se quedan. Pero de verdad.
Lo mejor que va a pasarle a cada signo en los próximos meses
JUNIO
Si no te estimulan la cabeza, tarde o temprano desconectas
Si naciste en junio puedes sentir muchísima atracción física por alguien, claro, pero a ti te enganchan hablando. Una conversación que se alarga hasta las tantas, alguien que te haga reír, que tenga ocurrencias, que te cuente cosas que no sabes, que te pique un poquito, que te sorprenda… Ahí empieza el peligro.
Necesitas movimiento dentro de una relación. Planes nuevos, conversaciones diferentes, improvisar, salir de la rutina. Cuando todo empieza a convertirse exactamente en lo mismo cada semana puedes empezar a desconectar incluso queriendo muchísimo a la otra persona. Y ojo porque muchas veces ni tú entiendes qué coño te pasa. Simplemente notas que falta ALGO.
También puedes darle demasiadas vueltas a tus sentimientos. Hoy tienes clarísimo que quieres estar con alguien y mañana te preguntas si realmente estás donde deberías estar. Pasado mañana vuelves a tenerlo claro… No conviertas cada duda en una señal para salir corriendo. A veces simplemente estás pensando demasiado.
Necesitas libertad, conversación y vida, pero también alguien que consiga darte cierta estabilidad cuando tu cabeza empieza a irse a veinte sitios diferentes. Alguien que no te corte las alas pero que tampoco convierta la relación en otro caos más.
JULIO
Cuando quieres a alguien, lo conviertes en familia
Si naciste en julio no quieres a medias. Cuando alguien entra de verdad en tu corazón empiezas a cuidarlo, protegerlo, preocuparte por cómo está, acordarte de pequeñas cosas y hacerle un hueco dentro de tu mundo. Para ti una relación no es solamente estar enamorada/o. Es hogar, confianza y sentir que tienes a alguien con quien puedes bajar la guardia.
Y precisamente ahí está tu punto débil. Puedes cuidar tanto al otro que termines olvidándote de ti. Aguantas, perdonas, das otra oportunidad y muchas veces justificas comportamientos que sabes perfectamente que no deberías justificar simplemente porque te cuesta muchísimo desprenderte de alguien que ya consideras «de los tuyos».
Además, no olvidas fácilmente. Puedes perdonar una discusión, una cagada o incluso una decepción bastante fuerte, pero lo que sentiste aquel día se queda guardado en algún rincón. Y cuando llega otra bronca… sorpresa, tu cabeza abre el archivo histórico entero.
Necesitas seguridad emocional. Nada de alguien que hoy te quiera muchísimo, mañana desaparezca y pasado vuelva como si nada. Ese tipo de relaciones pueden destrozarte la cabeza. Cuando confías eres capaz de dar un amor increíble, pero cuando empiezas a sentir inseguridad puedes acabar sufriendo muchísimo más de lo que cuentas.
AGOSTO
Necesitas sentirte elegido/a, no simplemente acompañado/a
Si naciste en agosto necesitas sentir que la persona que tienes delante está ORGULLOSA de tenerte. No hace falta que monte un espectáculo cada mañana ni que suba veinte fotos contigo, pero sí necesitas notar admiración, cariño, deseo y esa sensación de «te elegiría otra vez».
Cuando te enamoras puedes ser tremendamente generosa/o. Das tiempo, atención, detalles, proteges muchísimo a quien quieres y eres capaz de convertirte en uno de los mayores apoyos de tu pareja. Pero claro, también esperas reciprocidad. Y cuando empiezas a sentir que tú estás dando el 100% mientras el otro aparece con un 40% raspado, se te empiezan a inflar bastante las narices.
Y luego está tu orgullo. MUCHO orgullo. Puedes estar deseando que alguien te escriba, mirar veinte veces si está conectado y antes te arrancas una mano que mandar tú el primer mensaje. Y cuidado porque ahí puedes perder relaciones que quizás todavía tenían arreglo. Una cosa es tener dignidad y otra muy distinta hacerte la/el indiferente cuando por dentro te estás muriendo por hablar.
Necesitas a alguien que te admire pero que también tenga su propia luz. Alguien seguro de sí mismo, que no intente hacerte pequeña/o porque le incomoda verte brillar y que tampoco dependa permanentemente de ti para estar bien. Dos personas fuertes haciendo equipo. Eso sí puede hacer que quieras quedarte muchísimo tiempo.
SEPTIEMBRE
No necesitas una relación perfecta, pero a veces actúas como si la necesitaras
Si naciste en septiembre observas TODO. Cómo te habla alguien, cómo te trata cuando está enfadado, si cumple lo que promete, cómo se comporta con su familia, si tiene ambición, si sabe gestionar su vida, cómo habla de sus ex… Antes de entregarte de verdad probablemente ya hayas hecho un análisis bastante completo de la persona que tienes delante aunque esa persona ni se haya enterado.
Y claro, también detectas fallos. Muchos. El problema llega cuando empiezas a pensar que puedes corregirlos todos. Aconsejas, organizas, intentas ayudar y puedes terminar convirtiéndote casi en entrenador personal de la vida del otro. Y no. Una pareja no es un proyecto de mejora continua. Si tienes que explicarle constantemente a una persona cómo debería tratarte, cómo debería comportarse o qué tiene que hacer para que aquello funcione, quizás el problema no sea que no te estés explicando bien.
Además, cuando algo te importa puedes darle demasiadas vueltas. Analizas mensajes, conversaciones, silencios y pequeños cambios hasta encontrar problemas donde quizás todavía no los hay. Necesitas a alguien que te dé tranquilidad con HECHOS, que sea responsable, que tenga su vida medianamente organizada y que no te obligue a preguntarte cada dos días qué coño está pasando. Cuando consigues confiar y bajar esa cabeza que va a mil, quieres muchísimo mejor.
OCTUBRE
Tu problema no es amar, es todo lo que puedes llegar a aguantar por no romper la paz
Si naciste en octubre necesitas complicidad, cariño, conversación, sentir que sois un equipo y sobre todo cierta armonía. Las broncas constantes te agotan muchísimo y puedes hacer auténticas virguerías para conseguir que una relación vuelva a estar bien.
Y precisamente ahí está el problema. A veces cedes cuando no quieres ceder, dices «no pasa nada» cuando SÍ pasa y evitas conversaciones porque sabes que pueden terminar en conflicto. Vas acumulando pequeñas cosas, tragándote comentarios y adaptándote hasta que un día te hartas y el otro se queda sorprendidísimo porque pensaba que todo estaba fenomenal. Normal, si llevabas seis meses diciendo que sí a todo.
También puedes tardar muchísimo en terminar una relación incluso cuando sabes que algo no funciona. ¿Y si cambia? ¿Y si estoy exagerando? ¿Y si después me arrepiento? ¿Y si todavía podemos arreglarlo? Y mientras decides, pueden pasar meses.
No tienes que romper una relación ante el primer problema, obviamente, pero tampoco convertirte siempre en la persona que cede para encontrar el punto medio. Una relación equilibrada implica que el otro también se mueva. Si tú llevas caminando hacia alguien desde el principio y esa persona sigue exactamente en el mismo sitio… quizás deberías dejar de avanzar.
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NOVIEMBRE
Contigo no existe eso de querer «un poquito»
Si naciste en noviembre puedes tardar muchísimo en confiar. Observas, escuchas, analizas y probablemente no cuentas ni la mitad de lo que realmente sientes. Pero cuando alguien consigue entrar de verdad… entra HASTA EL FONDO. Necesitas intensidad, intimidad, lealtad y sentir que conoces a la persona que tienes delante incluso en esas partes que no enseña al resto.
El problema es que cuando te hacen daño tampoco lo sientes «un poquito». Una mentira, una traición o descubrir algo que te estaban ocultando puede cambiar completamente la manera en la que miras a alguien. Puedes perdonar, sí, pero recuperar tu confianza es otra puta historia. Y como empieces a sospechar que algo no cuadra, puedes convertirte en detective privado sin cobrar por ello. Horarios, cambios de actitud, una frase rara, quién empezó a seguir a quién… Tú tiras del hilo y como haya algo, probablemente termines encontrándolo.
También tienes que tener cuidado con confundir intensidad con amor. Que alguien te tenga enganchada/o, que haya una química sexual brutal o que viváis permanentemente entre reconciliaciones y dramas no significa que sea el amor de tu vida. A veces el amor bueno da mucha más paz de la que imaginabas.
Necesitas alguien claro, leal y que no juegue con tu confianza. Cuando te sientes segura/o lo das TODO. Pero si alguien rompe algo dentro de ti demasiadas veces, puede llegar un día en el que sigas queriéndolo y aun así no quieras volver a verlo nunca más.
DICIEMBRE
Quieres una relación que te acompañe a vivir, no una que te quite las ganas
Si naciste en diciembre necesitas sentir que estar con alguien hace tu vida MÁS GRANDE, no más pequeña. Viajar, hacer planes, probar cosas nuevas, reíros, tener proyectos, improvisar un fin de semana… Una relación donde todo termine siendo rutina, control y discusiones por cualquier tontería puede empezar a asfixiarte bastante rápido.
Necesitas libertad y eso no significa que no sepas comprometerte. Puedes querer muchísimo a alguien, ser completamente fiel y construir una vida entera a su lado, pero necesitas seguir sintiendo que eres TÚ. En cuanto empiezan los interrogatorios, los celos absurdos, controlar horarios o ese «¿y por qué quieres hacer eso sin mí?», empiezas a sentir que algo no va bien.
Tu problema aparece cuando una relación empieza a pesar demasiado porque puedes tener la tentación de salir corriendo antes de sentarte a solucionar lo que pasa. Y tampoco es eso. No todas las etapas aburridas significan que se acabó el amor. No todos los meses pueden ser viajes, sexo increíble, cenas y planes hasta las tantas. A veces toca atravesar una época de mierda juntos y ver precisamente ahí de qué está hecha la relación.
Necesitas alguien con quien puedas hacer una locura un martes pero también atravesar un año complicado sin salir corriendo. Alguien con su propia vida, sus metas, sus amigos y sus historias, que no intente encerrarte para asegurarse de que no te vas.
Si te dan libertad y además te dan motivos para quedarte… probablemente no quieras irte a ningún sitio.