Hay personas que consiguen caerte mal en tiempo récord y no sabes muy bien por qué, pero todo en ellas te pone de los nervios. La forma en la que hablan, la manera en la que piensan o esa facilidad que tienen para llevarte siempre la contraria. Lo normal sería pensar que alguien así nunca podría convertirse en algo importante para ti. Porque muchas de las historias más intensas no empiezan con un flechazo, a veces empiezan con un choque de egos, con una discusión absurda o con dos personas convencidas de que no tienen absolutamente nada que ver. En astrología pasa exactamente lo mismo. Hay signos que despiertan lo peor del otro hasta que, sin darse cuenta, también empiezan a despertar lo mejor. Y ahí es cuando las cosas se complican. Porque es mucho más fácil ignorar a alguien que te deja indiferente que a alguien capaz de sacarte de quicio cada vez que aparece. Quédate y descubre qué signo del zodiaco pasará de ser tu enemigo a tu amor.
Aries
Aries, si ahora mismo hay un signo con el que jurarías que nunca tendrías una historia de amor, ese es Capricornio. Lo ves demasiado serio, demasiado correcto y con una extraña necesidad de tenerlo todo bajo control. Cada vez que habláis acabas pensando que necesita relajarse un poco y dejar de convertir cualquier decisión en una reunión de empresa. Lo curioso es que Capricornio sale de esas conversaciones pensando exactamente lo mismo de ti. Cree que actúas sin pensar, que te lanzas antes de mirar y que vivir contigo sería una aventura… pero de las peligrosas.
El problema llega cuando dejáis de discutir por demostrar quién tiene razón y empezáis a discutir porque cualquier excusa es buena para seguir buscándoos. Tú empiezas a darte cuenta de que esa persona que parecía tan fría siempre está cuando de verdad hace falta. Capricornio descubre que detrás de toda esa impulsividad hay alguien que consigue devolverle la ilusión por cosas que había dejado de sentir hace mucho tiempo. Y un día ocurre lo impensable. Te sorprendes esperando un mensaje suyo, buscando su opinión o preguntándote qué estará haciendo. Ahí es cuando entiendes que el enemigo no era Capricornio. El enemigo era creer que nunca podrías enamorarte de alguien tan distinto a ti.
Tauro
Tauro, Escorpio tiene una habilidad especial para descolocarte. Es esa clase de persona que parece disfrutar haciéndote preguntas incómodas, que nota cuando intentas esconder algo y que consigue hacerte sentir completamente transparente sin apenas esfuerzo. Tú, que necesitas tiempo para confiar y odias que invadan tu espacio, interpretas esa intensidad como una enorme señal de peligro. Más de una vez pensarás que mantener las distancias es la mejor decisión que puedes tomar.
Lo malo es que Escorpio tampoco sabe quedarse a medias. Cuanto más intentas ignorarlo, más aparece. Cuanto más te repites que no va contigo, más curioso te resulta todo lo que hace. Y ahí empieza una guerra bastante peligrosa. Porque lo que al principio era orgullo termina convirtiéndose en interés, las discusiones empiezan a durar más de la cuenta y esa persona que parecía imposible acaba siendo la única capaz de hacerte salir de tu zona de confort. Lo que más rabia te dará será descubrir que Escorpio tenía razón en una cosa: para conocerte de verdad hacía falta romper unas cuantas barreras. Y pocas personas saben hacerlo mejor que él.
Géminis
Géminis, al principio vas a pensar que Virgo ha venido a complicarte la existencia. Siempre tiene una pregunta más, un detalle que corregir o una opinión distinta sobre cualquier cosa que digas. Tú solo quieres improvisar, reírte un rato y dejar que las cosas fluyan. Virgo necesita entenderlo todo antes de dar un paso. Parece imposible que dos personas tan diferentes puedan llegar a entenderse sin acabar desesperadas. Pero cuidado, porque precisamente ahí está la trampa.
Empiezas riéndote de lo mucho que analiza todo y acabas buscando cualquier excusa para contarle cómo te ha ido el día. Descubres que es de las pocas personas capaces de seguirte el ritmo sin dejarse impresionar por tus ocurrencias y Virgo, aunque jamás lo reconozca tan rápido, empieza a necesitar esa dosis de caos que solo tú sabes llevar a cualquier sitio. Lo que empezó como un «esta persona me saca de quicio» termina convirtiéndose en un «¿por qué llevo toda la tarde pensando en ella?». Y cuando esa pregunta aparece, ya suele ser demasiado tarde para hacer como si no hubiera pasado nada.
Cáncer
Cáncer, Acuario puede convertirse muy fácilmente en esa persona que prometes no volver a ver y que, aún así, termina apareciendo una y otra vez en tu cabeza. Al principio te desespera su forma de reaccionar. Cuando tú esperas una respuesta emocional, él responde con lógica. Cuando necesitas cercanía, él pide espacio. Llegas a pensar que es imposible conectar con alguien que parece sentir el mundo de una forma tan distinta a la tuya. Lo curioso es que Acuario también se lleva una idea equivocada de ti.
Cree que te tomas todo demasiado a pecho, que dramatizas situaciones que podrían resolverse hablando cinco minutos y que necesitas respuestas para absolutamente todo. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa, más empezáis a desmontar la imagen que os habíais creado el uno del otro. Tú descubres que Acuario siente mucho más de lo que deja ver y él entiende que tu sensibilidad nunca fue una debilidad, sino una de las cosas que más le cuesta dejar de admirar. Y así, casi sin hacer ruido, la persona con la que juraste que nunca tendrías nada termina convirtiéndose en esa de la que ya no sabes cómo alejarte.
Leo
Leo, si hay un signo capaz de hacerte perder la paciencia en tiempo récord, ese es Escorpio. No soportas esa manía que tiene de guardarse siempre un as bajo la manga, de no decir nunca del todo lo que piensa y de mirarte como si supiera algo que tú todavía no sabes. Tú vas de frente, te gusta que las cosas estén claras y, cuando notas que alguien juega al misterio, lo primero que haces es levantar un muro. Escorpio, mientras tanto, piensa que haces demasiado ruido para esconder lo que realmente sientes y que detrás de toda esa seguridad hay mucho más de lo que enseñas.
Vamos, que ninguno soporta la forma de ser del otro… al menos eso es lo que os repetís. Lo complicado llega cuando empezáis a conoceros de verdad. Descubres que Escorpio es una de las pocas personas que no se impresiona con tu carácter y eso, aunque nunca lo admitas, te encanta. Escorpio, por su parte, deja de ver solo tu orgullo y empieza a descubrir a alguien muchísimo más leal de lo que imaginaba. Las pullas se convierten en bromas, las discusiones empiezan a tener un punto de tensión difícil de ignorar y, cuando os queréis dar cuenta, ya no buscáis ganar la discusión. Lo único que buscáis es cualquier excusa para seguir teniendo al otro delante.
Virgo
Virgo, Sagitario representa exactamente ese tipo de persona que consigue alterarte sin hacer prácticamente nada. Tú organizas, calculas, piensas y revisas las cosas dos veces. Sagitario aparece cinco minutos antes de salir, cambia los planes sobre la marcha y encima consigue que todo termine saliendo bien. Es desesperante. Más de una vez pensarás que es un auténtico desastre y que alguien así solo puede traer problemas. Lo gracioso es que Sagitario tampoco entiende cómo puedes vivir con tanta necesidad de control. Cree que te complicas la vida tú solo y que deberías aprender a relajarte un poco más. Y ahí empieza una historia que ninguno de los dos esperaba.
Porque un día te das cuenta de que llevas semanas riéndote más desde que esa persona apareció en tu vida. Sagitario descubre que, gracias a ti, por primera vez empieza a terminar lo que empieza. Sin buscarlo, cada uno acaba aportándole al otro justo lo que le faltaba. Lo que comenzó siendo una guerra por demostrar quién tenía la mejor forma de hacer las cosas acaba convirtiéndose en una relación donde los dos dejan de intentar cambiar al otro y empiezan, simplemente, a disfrutar de todo lo que nunca habían conocido.
Libra
Libra, hay algo en Aries que consigue desesperarte desde el minuto uno. Habla antes de pensar, responde sin filtros y parece incapaz de quedarse callado cuando aparece un conflicto. Tú llevas toda la vida intentando evitar las discusiones innecesarias y, de repente, aparece alguien que parece alimentarse de ellas. Lo más fácil sería alejarte cuanto antes. El problema es que Aries tiene esa extraña habilidad para quedarse rondando por tu cabeza mucho después de que termine la conversación. Lo curioso es que Aries tampoco lo tiene fácil contigo. No entiende por qué necesitas darle tantas vueltas a todo ni cómo puedes tardar tanto en decidir algo.
Sin embargo, poco a poco empieza a descubrir que eres de las pocas personas capaces de frenarlo cuando se lanza de cabeza sin pensar. Tú, mientras tanto, te sorprendes admirando esa valentía que tantas veces criticaste. Un día os dais cuenta de que lleváis horas hablando, riéndoos de aquellas primeras discusiones que parecían imposibles de superar. Y ahí entiendes que, a veces, la persona que más te saca de tus casillas también puede ser la que consiga sacar la mejor versión de ti.
Escorpio
Escorpio, si ahora mismo alguien pronunciara el nombre de Leo delante de ti y te dijera que podría convertirse en el amor de tu vida, seguramente responderías con un «ni de broma». Te parece demasiado llamativo, demasiado orgulloso y con una necesidad constante de llamar la atención que no siempre consigues entender. Tú observas antes de actuar. Leo entra en cualquier sitio como si ya fuera suyo. Es normal que choquéis. Los dos queréis tener el control, los dos odiáis perder y ninguno está acostumbrado a dar el primer paso cuando siente que puede salir herido. Pero precisamente porque ninguno se rinde, la historia empieza a cambiar.
Descubres que Leo es muchísimo más sensible de lo que aparenta y Leo entiende que detrás de esa imagen tan dura hay una persona que siente todo con una intensidad enorme. Lo que antes eran desafíos empiezan a convertirse en complicidad, las miradas duran un poco más de la cuenta y las conversaciones dejan de parecer un combate. Cuando menos lo esperas, te descubres echando de menos a esa persona que hace unos meses jurabas que no soportabas. Y ahí está la ironía. El signo que más guerra te dio también puede ser el que más difícil te resulte olvidar.
Sagitario
Sagitario, si hay un signo con el que ahora mismo pensarías que no tienes futuro, ese es Piscis. Lo ves demasiado emocional, demasiado soñador y con esa costumbre de darle mil vueltas a cosas que, para ti, se solucionan viviendo un poco más y pensando un poco menos. Más de una vez te preguntarás cómo alguien puede complicarse tanto la vida. Piscis, mientras tanto, tampoco entiende cómo eres capaz de tomarte todo con tanta ligereza. Cree que huyes cuando las cosas se ponen serias y que siempre buscas la salida fácil. Vamos, que los dos empezáis creyendo que el otro representa exactamente todo lo que nunca buscaríais en una pareja.
Lo divertido es que esa idea empieza a romperse el día que dejáis de intentar entenderos y empezáis, simplemente, a conoceros. Tú descubres que Piscis no vive en las nubes, solo siente las cosas con una intensidad que tú habías olvidado. Piscis descubre que tu libertad no significa falta de compromiso, sino una forma distinta de querer. Y, cuando menos lo esperáis, esas conversaciones que empezaban con un «no tienes ni idea» terminan alargándose hasta la madrugada. Ahí es cuando entiendes que hay personas que primero llegan para desmontarte los esquemas y después acaban convirtiéndose en el lugar del que menos ganas tienes de marcharte.
Capricornio
Capricornio, llevas tanto tiempo convencido de que Aries es demasiado impulsivo para ti que ni siquiera te planteas otra posibilidad. Cada vez que aparece, pone tu paciencia a prueba. Tú intentas mantener el control y Aries llega dispuesto a cambiar los planes en cinco minutos. Tú piensas las cosas dos veces; él ya ha tomado una decisión antes de que termines la primera frase. Lo lógico sería que esa historia no durara ni una semana. Y, sin embargo, ahí está el peligro. Porque llega un momento en el que empiezas a admirar exactamente eso que antes criticabas.
Aries consigue hacerte salir de una rutina en la que llevabas demasiado tiempo instalado y te recuerda que no todo tiene que estar perfectamente calculado para salir bien. Él, por su parte, encuentra en ti una estabilidad que nunca pensó que llegaría a necesitar. De repente ya no discutís por quién tiene razón. Discutís, os reís y, cinco minutos después, seguís hablando como si no hubiera pasado nada. Lo que parecía una lucha constante termina convirtiéndose en una historia donde los dos entendéis que el amor, a veces, empieza justo cuando dejas de intentar ganar todas las batallas.
Acuario
Acuario, seguramente Cáncer sea una de esas personas con las que piensas: «No tenemos nada que ver». Tú necesitas aire, espacio y tiempo para hacer las cosas a tu manera. Cáncer quiere cercanía, respuestas y sentir que puede contar contigo. Al principio te parecerá demasiado intenso y tendrás la sensación de que nunca entenderá tu forma de ver la vida. Cáncer también se llevará una idea equivocada de ti. Pensará que eres distante, que no te implicas lo suficiente y que siempre escondes lo que de verdad sientes.
Lo curioso es que ninguno acierta. Poco a poco descubres que Cáncer no quiere cambiarte, solo entenderte. Y Cáncer empieza a darse cuenta de que detrás de esa imagen tan independiente hay alguien mucho más sensible de lo que deja ver. Las diferencias que antes parecían un muro empiezan a convertirse en el motivo por el que cada conversación resulta distinta a cualquier otra. Sin buscarlo, acabáis siendo refugio el uno para el otro. Y entonces entiendes que quizá el error nunca fue Cáncer. El error fue pensar que solo podías enamorarte de alguien que se pareciera a ti.
Piscis
Piscis, Géminis puede convertirse muy fácilmente en esa persona que prometes no volver a contestar y a la que acabas respondiendo cinco minutos después. Te desespera que cambie de opinión tan rápido, que haga bromas cuando tú intentas hablar en serio o que parezca tomarse la vida con una tranquilidad que tú no siempre consigues entender. Más de una vez pensarás que es imposible construir algo con alguien tan imprevisible. Lo curioso es que Géminis también cree que tú complicas demasiado las cosas y que sientes más de la cuenta. Ninguno entiende al otro al principio. Pero hay algo que hace que ninguno termine de desaparecer del todo.
Tú descubres que, detrás de esa imagen despreocupada, Géminis es una de las pocas personas capaces de hacerte sonreír incluso en tus peores días. Él descubre que contigo puede bajar el ritmo y hablar de cosas que nunca se había atrevido a contar. Sin daros cuenta, las conversaciones se vuelven cada vez más largas, las despedidas duran más de lo previsto y esa persona que parecía un auténtico dolor de cabeza acaba convirtiéndose en la primera en la que piensas cuando ocurre algo importante. Porque, a veces, el amor no llega de la mano de quien te da la razón. Llega de quien consigue cambiar por completo la idea que tenías sobre él.
Los signos que (casi) siempre vuelven con su ex… aunque saben que es una mala idea
La mayoría de las personas creen que el amor empieza cuando conoces a alguien que piensa como tú, que comparte tus gustos y con quien todo resulta fácil desde el primer momento. Pero la realidad muchas veces va por otro camino. Hay personas que llegan para desafiarte, para llevarte la contraria y para poner patas arriba todas esas ideas que dabas por hechas. Son las mismas de las que juras que vas a mantenerte lejos hasta que un día descubres que ya es demasiado tarde. Quizá por eso algunas de las historias más intensas nunca empiezan con un flechazo. Empiezan con un «no la aguanto», un «qué pesado es» o un «con esta persona jamás tendría nada».