Todos hemos fantaseado alguna vez con tener superpoderes, aunque sea para que el jefe deje de escribirte a las diez de la noche. Lo que casi nadie admite es que ya tienes un superpoder, solo que bastante peor aprovechado de lo que te gustaría. Las capas quedan genial en el cine, pero tu poder real viene con letra pequeña y defectos que ningún guionista escribiría.
Hemos intentado huir de los héroes de siempre y buscar algo más parecido a lo que eres de verdad cuando nadie te mira. Aquí no hay tipos perfectos que salvan el mundo sin despeinarse, hay gente con manías y mucho talento para fastidiarlo todo. Si te ofendes con tu resultado, piensa que hasta los héroes caen mal a algún vecino. Así que ponte cómodo para descubrir qué tipo de superhéroe eres según tu signo.
Aries, el héroe que lo salva y lo rompe todo
Aries, eres el superhéroe que llega justo a tiempo para salvar al gatito del árbol y de paso derriba el árbol entero. Nadie duda de tus buenas intenciones, pero el ayuntamiento ya tiene un departamento entero dedicado a pasarte facturas. Tu poder consiste en lanzarte sin mirar, algo muy épico en el cine que en la vida real deja un edificio a medias. Eso sí, nadie te gana en rapidez cuando alguien grita pidiendo ayuda desde la otra punta de la ciudad.
Lo mejor de ti es que no guardas rencor, así que cuando un villano te derrota vuelves al día siguiente sin plan B. Los demás héroes te evitan en las reuniones porque saben que propondrás atacar antes de que acabe el primer punto. Aun así, cuando todo se pone feo, eres el primero al que llaman, aunque sea con la boca pequeña. Y tú contestas encantado, sin preguntar quién llama ni qué hay que salvar, porque lo importante es llegar el primero.
Tauro, el héroe de la gestión
Tauro, tu superpoder no sale en ningún cómic porque consiste en tener siempre a mano justo lo que hace falta. Mientras los demás héroes se pelean por la capa, tú apareces con un termo, una manta y tres bocadillos que salvan la misión. Eres el héroe de la intendencia, ese que no sale en los carteles pero sin el que el equipo muere de hambre. Lo curioso es que a ti te basta con eso, porque presumir con el estómago vacío no va contigo.
Tu punto débil es que cuando alguien te toca el territorio te conviertes en una pared de ladrillo con ojos. Puedes pasarte tres horas defendiendo una silla que nadie quería, solo porque ahora es tuya. Además, tus misiones de rescate duran el doble porque insistes en comer bien antes de salvar a nadie, sin pedir perdón. Los demás se desesperan, pero luego agradecen que alguien tuviera la cabeza fría y el estómago lleno cuando el villano se rindió aburrido.
Géminis, el héroe que sabe todos los chismes
Géminis, eres el superhéroe que se entera de todo antes que nadie y por eso resulta tan útil como peligroso. Tu poder es hablar con cualquiera, desde el portero hasta el villano recién salido de la cárcel. No necesitas puños ni rayos, porque con diez minutos de charla sabes quién traiciona a quién y por qué. Eso sí, a veces confundes información con diversión y acabas soltando un secreto de Estado en el grupo de WhatsApp del gimnasio.
Tu mayor enemigo es el aburrimiento y no ningún villano con capa, así que eliges las misiones por lo jugosas. Si el rescate se alarga más de una tarde, ya estás pensando en otro caso y el rehén sigue esperando con su cuerda. Aun así, en una negociación eres imbatible, porque convences al enemigo de que rendirse fue idea suya. Hasta lo invitas a un café después, y al día siguiente ya es tu fuente de información favorita.
Cáncer, el justiciero con memoria de archivo
Cáncer, eres el justiciero con memoria de archivo, el que no pega primero pero tampoco olvida nada. Mientras otros héroes pasan página a la semana, tú guardas cada ofensa del villano con fecha, hora y cara que puso. Tu poder consiste en esperar la ocasión perfecta, aunque tarde años, para soltar un comentario que deja a cualquiera sin palabras. Y lo haces con una sonrisa tan dulce que el villano tarda semanas en entender qué ha pasado.
Tu guarida es un sótano lleno de recuerdos, cartas viejas y una colección de capas de antiguos compañeros que jamás te devolvieron. Eres incapaz de tirar nada, sobre todo si te lo regaló alguien que luego te falló, porque lo guardas como prueba. Cuando por fin decides perdonar a alguien, lo anuncias con tanta solemnidad que el perdonado acaba sintiéndose peor que antes. Tú, mientras tanto, te vas a casa convencido de haber ganado la batalla moral del siglo.
Leo, el héroe que convierte cada rescate en una fiesta
Leo, tú no salvas a la gente, tú organizas el rescate como si fuera una fiesta de cumpleaños y encima te sale redondo. Llegas con altavoces y una camiseta con tu cara, y el rehén no sabe si lo han salvado o invitado a una boda. Tu poder real es que la gente se siente importante a tu lado, algo que ningún villano consigue imitar. Por eso, cuando alguien se queda sin ánimo, el primero en aparecer con una idea loca eres tú.
Tu debilidad es que necesitas público, aunque sea de una sola persona, y sin él el rescate te sabe a poco. Cuando recibes una crítica, la tomas como un ataque de un supervillano y respondes con un discurso de veinte minutos. Pero cuando el equipo se hunde, eres quien sube la moral con un chiste malo y un abrazo que nadie había pedido. Es entonces cuando todos recuerdan por qué te aguantan, y tú disimulas fatal lo contento que te pone.
Virgo, el héroe de la limpieza tras la batalla
Virgo, tú eres el superhéroe que llega cuando la pelea ya ha terminado, y por eso nadie te aplaude. Mientras los demás posan frente a las cámaras, tú recoges los escombros, tapas los agujeros y revisas la factura del desastre. Tu poder consiste en dejar la ciudad mejor de lo que estaba, algo que casi nadie agradece hasta que se rompe otra vez. Y aun así lo haces siempre, con una mezcla de resignación y orgullo que forma parte de tu traje.
Tu debilidad es que no puedes ver un villano derrotado sin pensar que podría haberse derrotado con menos daños y mejor documentación. Corriges a tus compañeros en mitad de una explosión, y lo peor es que casi siempre llevas razón. Cuando alguien te dice que te relajes, lo miras como si hubiera propuesto ir a la batalla sin chaleco. Después vuelves a tu libreta para anotar quién ha estado a punto de arruinar el plan por no leer las instrucciones.
Libra, el héroe del arbitraje
Libra, eres el héroe del arbitraje y llegas a mitad de la pelea para proponer un acuerdo en lugar de repartir golpes. Los villanos te adoran porque sales de cada reunión con un contrato donde ellos pierden poco y tú pierdes la tarde. Tu poder consiste en que todo el mundo se sienta escuchado, hasta el que acaba de intentar destruir la ciudad. Lo malo es que tanta diplomacia deja a los ciudadanos esperando mientras tú buscas una redacción justa.
Tu debilidad es que no soportas que nadie se enfade contigo y acabas dándole la razón al villano. También pierdes media misión eligiendo el traje, porque no basta con ir a salvar el mundo si el conjunto no combina. Pero cuando por fin te decides, tus planes quedan tan elegantes que hasta el enemigo pide una copia para enmarcarla. Y tú sonríes agradecido, firmas la copia con una letra preciosa y te vas a buscar un sitio donde la tarta sea buena.
Escorpio, el infiltrado que ya no sabe de qué lado está
Escorpio, eres el infiltrado que lleva tantos años en la banda villana que ya nadie sabe de qué lado juegas, tú incluido. Tu identidad secreta es tan secreta que tus compañeros de la liga piensan que eres el contable del edificio. Tu poder consiste en observar sin que nadie lo note y guardar la información justa para usarla cuando más duela. Con eso has desmontado más organizaciones criminales que cualquier héroe con foco, y sin salir en una sola portada.
Tu problema es que has cogido cariño a algunos villanos y ahora te cuesta traicionarlos, aunque sea por una buena causa. Cuando por fin lo haces, lo planeas con tanta calma que el villano se entera una semana después. Tu mirada fija incomoda a todo el mundo en las cenas de la liga, y tú disfrutas muchísimo sabiéndolo en secreto. En el fondo eres el más leal del equipo, aunque jamás se lo dirías a nadie ni bajo tortura.
Sagitario, el héroe con billete de ida
Sagitario, eres el héroe con billete de ida que sale a salvar una ciudad y vuelve tres años después con acento nuevo. Has rescatado gente en cuarenta países, aunque la mitad de las veces te desviaste porque oliste algo rico en una esquina. Tu poder es que haces amigos en cualquier sitio, así que nunca te falta un sofá donde dormir tras el rescate. Eso sí, cobras en anécdotas, y tu casero empieza a perder la paciencia con esa forma de pago.
Tu debilidad es que nunca lees las instrucciones y por eso a veces rescatas a la persona equivocada con entusiasmo. Sueltas verdades en mitad de una operación secreta, y lo haces con tanta alegría que nadie se atreve a enfadarse del todo. Los compromisos te agobian, y por eso tu agenda de misiones tiene más huecos que un queso de dibujos animados. Aun así, cuando el equipo se desanima, apareces con una historia y los dejas riéndose a carcajadas.
Capricornio, el héroe que montó una empresa
Capricornio, eres el héroe que convirtió la heroicidad en un negocio rentable, con nóminas, plan de pensiones y un organigrama impecable. Mientras otros salvan el mundo por vocación, tú lo haces con contrato indefinido y una cláusula que cubre los daños en la capa. Tu poder consiste en que, pase lo que pase, la liga sigue funcionando y nadie sabe muy bien por qué. La respuesta es que tú llevas años haciendo el trabajo de cuatro sin quejarte, pero con cara de funeral.
Tu debilidad es que no sabes descansar, y tus vacaciones consisten en revisar el plan de rescates del trimestre siguiente. Miras a los héroes jóvenes con una mezcla de ternura y pánico, porque ninguno sabe lo que cuesta mantener una guarida. Tu humor es tan seco que los villanos tardan un rato en darse cuenta de que los acabas de insultar. Con los años eres el único que mejora, porque cuando todos se jubilan tú sigues ahí con más ahorros.
Acuario, el héroe del plan que parece una locura
Acuario, eres el héroe del plan que parece una locura y funciona, como detener un meteorito con un paraguas gigante. Tus compañeros te escuchan con cara de preocupación, hasta que el paraguas se abre y la ciudad sigue en pie. Tu poder es mirar los problemas desde un ángulo que a nadie más se le ocurre, normalmente por pura rareza. El inconveniente es que tus inventos fallan tres de cada cuatro veces, y la cuarta funciona tan bien que nadie se queja.
Tu guarida parece un trastero de ciencia ficción, con aparatos a medio construir que nadie sabe para qué sirven, tú incluido. Te cuesta mucho quedar a una hora concreta, porque siempre estás en mitad de un experimento que no se puede interrumpir. Cuando alguien te dice que tu idea es imposible, lo tomas como un reto personal y te pones a construirla esa misma noche. Por eso, entre tanto caos, acabas salvando el mundo casi sin querer, y encima te sorprendes.
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Piscis, el héroe sonámbulo
Piscis, eres el héroe sonámbulo, ese que se queda dormido en plena misión y se despierta con el problema resuelto. Nadie entiende cómo lo haces, ni siquiera tú, pero cada vez que cierras los ojos el villano acaba tropezando con algo. Tu poder es una suerte desconcertante, mezclada con una intuición que te lleva justo donde hace falta sin mirar el mapa. Los demás héroes preparan estrategias durante semanas, mientras tú llegas tarde, bostezando, y te llevas la medalla sin saber por qué.
Tu debilidad es que te distraes con cualquier cosa, desde una nube con forma de dragón hasta una canción vieja. Has perdido tres capas, dos máscaras y una identidad secreta porque las dejaste en algún sitio y no recuerdas cuál. Eres incapaz de pelear contra alguien con una historia triste, así que acabas ayudando al villano a pagar el alquiler. Lo gracioso es que ese villano termina tan agradecido que se retira, y tú ganas otra vez sin dar un solo golpe.